“Cuando los nazis vinieron a llevarse a los comunistas, guardé silencio, porque yo no era comunista. Cuando encarcelaron a los socialdemócratas, guardé silencio, porque yo no era socialdemócrata. Cuando vinieron a buscar a los sindicalistas, no protesté, porque yo no era sindicalista. Cuando vinieron a llevarse a los judíos, no protesté, porque yo no era judío. Cuando vinieron a buscarme, no había nadie más que pudiera protestar”.

Estas palabras escritas por Martin Niemöller, describen lo que sucedió hace siete décadas pero también lo que ocurre cada vez que un gobierno de cualquier color político, viola los derechos de sus ciudadanos mientras otros callan. Aunque ese silencio puede deberse al miedo, la indiferencia o a la falta de convicciones, siempre termina siendo cómplice del opresor.

Las palabras de Niemöller nos advierten que cualquier atropello a los derechos y libertades siempre debe ser condenado en el mismo momento en que ocurre, porque después puede ser demasiado tarde. Lamentablemente ésta fue la conducta del gobierno chileno ante las transgresiones que en esta materia ha cometido durante años el gobierno venezolano, pues hace pocos días manifestó su preocupación ante la injusta detención del periodista chileno-venezolano, Braulio Jatar, arrestado por el solo hecho de difundir en internet un video que mostraba una protesta pacífica contra Maduro.

El arbitrario encarcelamiento de Jatar se suma a la larga cadena de violaciones a los derechos humanos y libertades ciudadanas cometidas por el régimen chavista.

Recordemos que en abril de 2015, estuvieron en nuestro país Lilian Tintori, mujer de Leopoldo López, condenado a 14 años de prisión por liderar la oposición al chavismo, y Mitzy Capriles, esposa de Antonio Ledezma, alcalde de Caracas y quien se encuentra bajo arresto domiciliario indefinido. Ellas vinieron a Chile a denunciar al gobierno de Nicolás Maduro y a solicitar el respaldo solidario de nuestras autoridades políticas.

Sin embargo, y a pesar de solicitar audiencia en La Moneda, no fueron recibidas. Afortunadamente, sí contaron con el apoyo público de los ex Presidentes de Chile Eduardo Frei, Ricardo Lagos y Sebastián Piñera.

Hay que decir que aunque Nicolás Maduro fue elegido democráticamente, su régimen actúa como una dictadura que no trepida en conculcar permanentemente los derechos y las libertades con el fin de reprimir las expresiones de rechazo del pueblo venezolano que sufre de una larga escasez de alimentos y medicinas, situación que incluso fue denunciada por la Corte Interamericana de Derechos Humanos en julio pasado.

Hoy Maduro está aislado y en minoría, sólo cuenta con el apoyo de la extrema izquierda y sabe que será derrotado si se somete al referendo revocatorio.

Desde este espacio quiero sumar mi voz no sólo a las de quienes exigen la libertad de Braulio Jatar, sino además la libertad de Leopoldo López y la del centenar de presos políticos por exigir libertad y democracia para su gran país.

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