Termina un año que ha sido sorprendente en muchos aspectos. Los casos de financiamiento irregular de la política se extendieron transversalmente a todos los partidos políticos, afectando la credibilidad tanto del Gobierno como de parlamentarios y conocidos empresarios. Durante el 2015 los escándalos explotaron como bombas de racimo y cada mes conocimos de nuevos hechos e involucrados, erosionando cada vez la confianza ciudadana. Apareció un nuevo tipo de transparencia que pilló desprevenida a la elite política y económica, desnudando  sus defectos y transgresiones morales y legales, y evidenciando así que los poderosos son tan falibles como los ciudadanos normales, y que el poder ya no sirve como escudo protector para cometer ilícitos secreta e impunemente. Hoy tarde o temprano, todo sale a la luz y termina por saberse. Ello significa que quienes detentan cargos públicos ahora saben que deben actuar correctamente, incluso cuando no están frente a las cámaras.

El 2015 empezó con una muy buena noticia: la encuesta Casen 2013 reveló en enero que la pobreza en nuestra patria cayó a su menor nivel en 25 años. Un tremendo avance social que logramos todos los chilenos. Lamentablemente, el actual Gobierno parece no entender esto último pues inexplicablemente eligió la tarde de un sábado para comunicar, a través de una ministra, un logro que debería enorgullecerlo. Otra buena noticia, sin duda, fue la inolvidable alegría que nos regaló en julio nuestra Roja al convertirse merecidamente en campeones de América.

También fue una buena noticia la entrada en vigencia en octubre de la Ley Ricarte Soto que beneficia a miles de pacientes afectados por enfermedades de alto costo. En este mes también se celebró el primer Acuerdo de Unión Civil entre dos personas del mismo sexo, ley cuyo antecedente fue el Acuerdo de Vida en Pareja propuesto por el gobierno anterior y que representa un gran paso en favor de la dignidad humana. Otro hecho positivo e inédito fue la primera cuenta pública que rindió en julio el Congreso, un aporte a la probidad del Estado y a la recuperación de las confianzas que debería ser imitado por los otros poderes públicos.

Pero el 2015 también trajo malas noticias. Comenzamos en marzo con las lluvias y aluviones en el norte que causaron varias muertes y dejaron numerosos damnificados. La naturaleza nos siguió golpeando con las erupciones de los volcanes Villarrica y Calbuco; en agosto vinieron los mortales aluviones en Tocopilla y en septiembre el terremoto de 8,4 Richter y el posterior tsunami que afectó a la zona centro-norte.

La violencia en La Araucanía, desgraciadamente también fue una mala noticia durante el 2015. Solo en las dos primeras semanas de enero se registraron 17 atentados, en los meses siguientes han continuado los ataques incendiarios tanto a personas como viviendas y maquinarias. Estos hechos provocaron que, a fines de agosto, una caravana de camiones proveniente de Temuco desfilara frente a La Moneda como acto de protesta.

También en el 2015 hubo una serie de huelgas y paros en los servicios públicos que perjudicaron a miles de chilenos. En mayo, la Aduana paralizó sus servicios por 9 días; en junio, el Transantiago y los conductores del Metro; en julio, paro de los profesores por 57 días; en septiembre y diciembre, paro aeronáutico; sin olvidar los 39 días de paro del Registro Civil. A mediados de año, la inusitada violencia de los asaltos y robos –que afectaron hasta la propia escolta presidencial- motivó a los santiaguinos a organizar dos “cacerolazos” para exigir más seguridad en las calles.

Finalmente, el 2015 también trajo varias curiosidades como, por ejemplo, la frase “no voy a renunciar y no pienso hacerlo” expresada por Bachelet en abril. Al mes siguiente Bachelet nos sorprende al anunciar -por TV y junto a don Francisco- que les pidió la renuncia a todos sus ministros. El recién asumido ministro Secretario General de la Presidencia, Jorge Insunza, renunció 28 días después por un problema de asesorías. El 10 de julio Bachelet vuelve a sorprender cuando admite que su Gobierno no cuenta con recursos para cumplir íntegramente su programa. Mientras que septiembre se inicia con la extraña entrevista del ministro Eyzaguirre donde confiesa: "la gestión del Gobierno no ha sido buena. Los problemas que tenemos en salud y en seguridad ciudadana son inaceptables”. Tal vez, más raro que el sincero mea culpa del ministro sea que aún continúe en el cargo.

Quedaron muchos otros hechos buenos, malos y curiosos en el tintero. Sin embargo, ahora quiero saludar con mucho cariño a los lectores de Publimetro para desearles una muy feliz Navidad junto a sus familias y un nuevo año con mucha paz, salud y bienestar. Y que el 2016 traiga para todo Chile muchas más noticias buenas que malas o curiosas.