Pasó marzo. Ya nos pusimos las pilas y avanzamos a todo motor: la entrada a la escuela de los niños, los tacos, los apretones en el Metro, las compras de útiles, uniformes, los nuevos proyectos  y tantas otras demandas.
 
Algunos quizás ya están sintiendo que la pila se está desgastando en el camino y otros se sorprenden de que siguen a full.
 
Entonces cabe la pregunta: ¿qué hace que algunos recarguen  las pilas mejor que otros?
 
Para manejarnos en el estrés de la vida sin desgastarnos tenemos que saber que nuestro cuerpo tiene dos mecanismos  naturales para recargar todos los niveles de neurotrasmisores necesarios para estar plenamente activos y llegar a niveles impensables de estrés. 
 
El más conocido que está casi obsoleto por nuestro ritmo de vida tiene relación con el día/noche que corresponde a nuestros ciclos circadianos de vigilia/sueño, porque sabemos que el día no nos alcanza para responder a nuestros múltiples roles (ser padres, amigos, pareja, hijos, nietos, empelados, jefes) y las horas de sueño se van acortando cada vez más.
 
Desconocer que tenemos otro mecanismo más actualizado nos hace percibir el estrés de la vida como una amenaza, más que como un desafío, ya que cuando son las 12 de la noche  y todavía estamos activos escribiendo un informe o preparando la colación para el otro día …si somos honestos, lo que muchos decimos es “volvimos a estresarnos” … las vacaciones quedaron en el recuerdo como un viento fresco que pasó y ahora la locura del estrés hasta las próximas, si es que llego vivo.
 
Para renovar nuestra mirada es necesario saber que  tenemos un segundo motor  para autorregular el estrés y poder llegar a altos niveles sin afectar nuestra salud. 
 
Los podemos reconocer como Ritmos Ultradianos, que se dan en ciclos de 90/120 minutos y nos invitan a pasar del estado de alerta a uno de descanso de 20 minutos, que nos permite volver renovados a nuestra actividad. Pero estos ritmos son sensibles a nuestra voluntad de aceptar o no su invitación.
 
Si aprovecháramos  los momentos en que nuestro organismo nos da señales de cansancio y realizáramos un descanso ultradiano descubriríamos potencialidades increíbles para afrontar las demandas de nuestro quehacer diario.
 
Como que aumenta nuestra productividad, creatividad, concentración y disminuyen las posibilidades de cometer errores, de tener accidentes y de estar irritables.
 
La semana pasada llegó a mi consulta una pareja joven que está emprendiendo independiente y consultaron por qué estaban percibiendo que el desafío se estaba transformando en amenaza a su salud y a su relación de pareja.
 
Cuando se dieron cuenta que la amenaza era su creencia de que el estrés que estaban viviendo los estaba afectando  y revaloraron que el estrés estaba siendo el motor que les permitía materializar sus sueños, les cambió la expresión inmediatamente y además el darse permiso a un descanso ultradiano durante el día, sin valorarlo como estar sacando la vuelta a la pega, sino todo lo contrario, les permitió sorprenderse la semana siguiente de que estuvieron más productivos, más descansados, más contentos y con menos peleas innecesarias.
 
Si pudiéramos hacerle caso a la sabiduría natural que está en nuestro organismo y tomarnos un descanso ultradiano durante el día, quizás cuando lleguemos a casa nos sorprenderemos de sentirnos más felizmente cansados pero no victimizados ni amenazados por la vida misma.
 
Los invito a que prueben y lo único que tienen que hacer en ese tiempo es ....nada.
 
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