El 24 de junio celebramos el Día Nacional de los Pueblos Indígenas. Con ello  destacamos un momento que es especialmente significativo: cuando se produce el solsticio de invierno, el sol vuelve a acercarse a la tierra y los nueve pueblos indígenas, con sus distintas tradiciones y rituales, convergen en torno a la renovación del ciclo de la vida y la naturaleza.  

Pero, además, con este hito que da relevancia a distintas cosmovisiones y ceremonias espirituales, reconocemos que Chile es un país diverso donde coexisten distintas culturas, lo que enriquece nuestra convivencia e identidad plural.

Esta visión actual no fue la que predominó durante un largo período de nuestra historia. Los pueblos indígenas sufrieron diversos abusos, discriminación, sus culturas no fueron valoradas y se intentó una asimilación forzada de los mismos, vulnerándose sus derechos individuales y colectivos.

El Estado ha venido haciéndose cargo de esa deuda histórica desde el retorno a la democracia, con el desarrollo de diversas iniciativas como la Ley Indígena que creó la Conadi, la Comisión de Verdad Histórica y Nuevo Trato y, junto con ello, programas muy apreciados por las familias y comunidades indígenas como el Fondo de Tierras y de Aguas, el Programa de Educación Intercultural Bilingüe, el de Desarrollo Territorial Indígena, y el de Salud y Pueblos Indígenas.

El gobierno de la Presidenta Bachelet se propuso profundizar ese camino, para lo cual estamos creando nuevas instituciones, que son muy importantes. Así, en enero de 2016 se envió al Congreso un proyecto de ley que crea el Ministerio de Pueblos Indígenas, el que permitirá impulsar mejores políticas públicas en esta área; y otro proyecto de ley que crea un Consejo Nacional y un Consejo específico para los pueblos mapuche, rapa nui, aymara, quechua, atacameño (o likan antai), diaguita, colla, kawashkar y yagán. Estos organismos asegurarán una adecuada representación de sus intereses y visiones ante los diferentes poderes del Estado.

Por otro lado, debemos destacar que, en el marco del proceso constituyente en curso destinado a elaborar una nueva Constitución generada íntegramente en democracia, se ha implementado un mecanismo de participación especial constituyente para las personas indígenas, donde los distintos pueblos podrán hacer sus planteamientos, observaciones y proposiciones, los que serán entregados a la Presidenta de la República para que los incorpore a la propuesta de Nueva Constitución.

Luego, y en cumplimiento del Convenio 169 de la OIT, serán sometidos a una consulta indígena aquellos contenidos que les afecten directamente.

Por último, es muy relevante que Chile suscribiera, el 13 de junio recién pasado, la Declaración Americana sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, que viene a fortalecer el marco de promoción y protección ya existente.

Este día simbólico es, pues, un buen momento para valorar lo avanzado y también para reforzar nuestro compromiso con un nuevo modo de convivencia, basado en el respeto mutuo y el aprecio de una diversidad que nos enriquece como país.

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