En nuestro debate público sobre las reformas del sistema educativo se ha perdido la perspectiva política. Con esto quiero decir que se ha perdido de vista el propósito y trasfondo de la sociedad que queremos construir.

Los altos niveles de desigualdad que tiene nuestra sociedad es uno de los mayores problemas que tenemos para lograr el desarrollo. La educación es uno de los factores importantes para enfrentar esta situación.

La derecha chilena, adversarios políticos de las reformas que la centroizquierda está implementando desde el Gobierno, no considera los altos niveles de desigualdad como un problema que requiera el esfuerzo reformista que estamos realizando. También nuestra derecha tiene un problema con la educación pública, prefieren que la educación sea un bien que se trance en el mercado, esa visión mercantilista choca con una visión que concibe a la educación como un derecho fundamental para que las personas puedan desarrollarse. La educación pública viene a ser la antítesis de la lógica de mercado en educación.

La educación es un pilar fundamental para alcanzar el desarrollo y terminar con la desigualdad. Las reformas en educación  apuntan a lograr mayores niveles de igualdad social para transformar a Chile un país de más oportunidades para todos y todas. El paso inicial debe ser el fortalecimiento de la educación pública que provee el Estado, para ofrecer educación de calidad a todos y todas sin ningún tipo de discriminación.

La educación pública que provee el Estado por la vía de los municipios no ha podido gestionar la provisión de educación de manera eficiente, provocando la disminución de la matrícula y migración de estudiantes al sistema particular subvencionado. El municipio tiene un conjunto muy amplio de labores, ello impide que pueda centrarse en administrar procesos complejos como es la educación. Los que plantean que las reformas no son necesarias condenan a los estudiantes más modestos a una educación de mala calidad.

La solución pasa por construir una nueva institucionalidad que tenga como propósito único la provisión de educación gratuita y de calidad. El actual sistema municipal está siendo discutido en el Congreso para ser reemplazado por el Sistema Nacional de Educación Pública.

Si de verdad queremos una educación pública de calidad, el tema del financiamiento es fundamental, no podemos equivocarnos en este punto. Es preciso superar la lógica del financiamiento por asistencia del estudiante para financiar de forma directa, con en el presupuesto de la nación, a los establecimientos educativos.

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