La educación está estrechamente vinculada con nuestro futuro nivel de desarrollo como sociedad. Introducir esta perspectiva en nuestro debate educativo es necesario para dimensionar la importancia de las reformas que se están implementando en nuestro sistema educacional.

Los altos niveles de desigualdad socioeconómica que tiene nuestro país se enfrentan, en un primer momento, con medidas redistributivas como la reforma tributaria. Pero el problema no es sólo redistribuir la riqueza en la sociedad, también hay que hacer sustentable el desarrollo productivo en el tiempo, para eso se necesita educación.

Una persona que no tiene las herramientas para integrarse a las dinámicas del mundo laboral y sus exigencias crecientes en el uso de tecnología, será difícil que logre superar los desafíos que implica integrarse al mercado laboral.

Es la educación que una persona recibe desde la sala cuna la que posibilita el desarrollo de dichas herramientas, es la base del capital humano que como sociedad tenemos que lograr en todos y todas. Por ello la educación es un elemento esencial para construir una respuesta a nuestro desafío de desarrollo con igualdad social.    

Chile está atrapado en una matriz productiva que depende de la extracción de recursos naturales, básicamente cobre. Así no vamos a lograr desarrollo. Necesitamos urgentemente diversificar nuestra matriz productiva, que podamos producir otros productos que no sean extracción de recursos naturales. Se requiere una acción del Estado para apoyar y fomentar sectores productivos que diversifiquen y agreguen valor a sus productos. Para ello se necesita innovación, y la educación es clave para lograrlo.

¿Qué es la innovación desde una perspectiva económica? Una definición posible: una creación de soluciones a problemas que permitan una mejor productividad. Para lograr innovación es necesario desplegar las capacidades de todos y todas. Por falta de oportunidades educativas el talento de nuestros compatriotas se pierde. Es un derroche que afecta nuestras oportunidades de desarrollo.     

La pregunta que queda para el debate es como se educa para la innovación. En un mundo cambiante, en el que el desarrollo tecnológico es el motor de la economía, educar para responder preguntas no es el camino, es mejor enseñar a hacerse buenas preguntas. Las repuestas nos sitúan en el presente, las preguntas ayudan a reflexionar sobre el futuro, y en una economía que funciona sobre la innovación las preguntas son más importantes.

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