Acaba de terminar marzo, con las habituales noticias sobre los gastos que hay que realizar por estas fechas. Pero este marzo también trajo algo novedoso: ingresaron los primeros estudiantes que van a estudiar de forma gratuita la educación superior. Este hecho sencillo es muy importante, se ha instaurado un derecho, se concretó un anhelo de miles de familias para que sus hijos puedan acceder a la educación superior.

La materialización de la gratuidad nos exige avanzar en una implementación en la que se cometan los mínimos errores para evitar entregar argumentos a la derecha que desacrediten esta política pública en su conjunto.

Ya en su tramitación, este triunfo de la Nueva Mayoría, paradójicamente, fue experimentado como una derrota debido a la falta de conducción política para tramitar de forma adecuada las diferencias internas. Esto no nos puede volver a pasar en las tramitaciones futuras.

La derecha sostiene en contra de la gratuidad que los que puedan pagar lo hagan, los que tienen los recursos que paguen el costo de la carrera universitaria de sus hijos. A simple vista es un argumento lógico que se tiende a compartir, pero es una simplicidad engañosa.

Lo que se pretende es mantener la lógica de segregación basada en la capacidad de los recursos económicos para poder acceder a una educación de mejor calidad. Se pretende seguir vinculando la calidad de la educación con los recursos económicos que dispone la familia.

Nos parece que la idea de la gratuidad justamente pretende superar ello, para mejorar la calidad de la educación para todos, tiene que haber un sistema donde todos puedan acceder a una educación de calidad que no dependa de los recursos. Es introducir un elemento de igualdad en el acceso que es importante para nuestro desarrollo como país al asegurar un elemento importante de integración social.

Es importante no olvidar que la derecha sufrió una derrota política, tuvo que aceptar que la educación es un derecho y no un bien del mercado al cual acceden los que pueden pagar. Por ello, su implementación no se limita a un asunto técnico sino que adquiere una dimensión política. Es de esperar que intenten enlodar el proceso a partir de problemas específicos para desacreditar la gratuidad.
 
Cuando uno se encuentra con experiencias y testimonios concretos de cómo la gratuidad ha beneficiado a las personas, creo que es el mejor argumento para rebatir a la derecha.

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