Coincido siempre con la vieja frase que sostiene que las crisis son oportunidades. De partida, para repensar las cosas. Dar una realidad por sentada sólo acomoda y descarta el maravilloso ejercicio de la incertidumbre que desafía. Los que trabajamos en medios, los que estamos vinculados a la tecnología, los que conversamos con gente, las podemos ver antes. Comparto algunas reflexiones de diversos temas que creo van a hacer del segundo semestre tema permanente.

¿Qué le pasa a Twitter? ¿Qué le pasa a Facebook? Vienen elecciones y Twitter siempre ha sido un centro de debate hoy en proceso de reinvención. La reinvención viene generada por dos factores: el desvelo de Facebook por transformarse en una internet paralela a la internet (Google es la internet en que vivimos hoy) y la llegada de Snapchat como competencia.

Cuando planteo lo de Facebook es simple: su búsqueda de transformación en buscador con sistemas propios de conexión a la información, la modificación de su orgánica viral (las páginas ya no dan los resultados de antes), la preferencia por los videos y el nacimiento de las @ (a la manera de la red social del pájaro azul, donde soy también @copano), generan nuevos modos de interacción. El problema es que es balcánico: separa corrientes a tal punto que es difícil conocer lo nuevo, que es la gran pauta que genera Twitter.

Ahora el drama de Twitter, y tiene que ver con elecciones, es que se ha transformado en un “eterno septiembre” constante. Un mundo de malcomportados. El eterno septiembre era lo que sucedía en las redes universitarias cuando en cada año de ingreso aparecían personas que no se comportaban de manera adecuada, le arrecia a Twitter, en especial en Chile. Esto se provoca porque la tele llama a interactuar dentro constantemente y esas audiencias no son educadas en la empatía ni en el diálogo, sino más bien en una competencia agresiva, que en nuestro país arrecia desde la manera en que manejamos el auto pasando por otras expresiones.

¿Qué le queda a los que disfrutan de esto? Seleccionar mejor sus canales y contenidos. No exponer lo personal en ese lugar y sin duda seguir aprovechando la conectividad inmediata a las noticias de última hora.

¿Qué haría yo si fuese Twitter? Me vendo a Google. Me conecto a YouTube y multiplico sin duda mis sistemas de distribución. Pero, quién lo va a escuchar a uno.

¿Qué pasa con YouTube? A YouTube lo rompieron los youtubers. Eso no es negativo: es el canal oficial de una generación que no encontró en la TV las respuestas. El problema es que también genera uniformidad en la selección y llegada al contenido.

Buscar lo nuevo o lo de calidad es más complejo. Por eso YouTube Red va a ser uno de los tres competidores principales por contenido de calidad. Mi tesis es que la batalla será dada por YouTube Red (que va a integrar canales tipo sistema de cable), Amazon Video (que tiene una cantidad de producción audiovisual propia impresionante) y Netflix. Estos tres sistemas serán nuestros “canales del futuro” y van a ser los principales distribuidores de contenido del mundo. Cómo nosotros, los chilenos, nos subimos, a eso va a ser el desafío. Yo creo que hay muchísimo que hacer y aprender y ejecutar, en especial cuando estamos llegando a la “calidad HBO” con obras como “Bala Loca” de Chilevisión en la TV o cierto cine chileno que debería explotar en formatos menos caros que estar en las salas de cine.

¿Qué sucede con Snapchat? Snapchat es un código visual propio que va a empezar a crecer. Es la vuelta de tuerca al tuit. El tuit debe pasar a ser audiovisual y Snapchat debe pasar en algún momento a ser más amigable, para crear contenidos basados en videonoticias y otros a través de tu celular. Hoy la dependencia “del momento” puede ser un condimento demasiado desafiante para el usuario promedio generador de contenido. Pero estoy seguro que eso va a cambiar a propósito de la aparición de las memorias como parte de su sistema. Snapchat hay que navegarlo y entenderlo desde una lógica nueva, pero ojo: se parece a Twitter y los exitosos serán los mismos que le dieron la vuelta a ése.

¿Y qué es eso de Pokemon Go? En una semana Nintendo acumuló 7 billones de dólares con su nuevo juego en acciones. Pokemon Go es la primera entrada en serio de la gigante japonesa y sus propiedades intelectuales (Mario, Zelda, etc) al mercado de los smartphones y el amor por sus marcas hizo escalar esta versión del juego que encuentra geolocalización con un clásico de exploración y colección. Es probable que si el éxito de esto explota Nintendo abandone su negocio de objetos (consolas) y asuma que el mundo se parece más a la pantalla del celular que la del Wii U.

A mantenerse en sintonía con estos cambios.

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