Hoy hay alrededor de 73 millones de jóvenes sin empleo en el mundo, y en el caso de nuestro continente, durante una reciente visita a Colombia, el director general de la OIT, Guy Ryder, afirmó que en América Latina hay casi 8 millones de jóvenes desempleados, y la informalidad afecta al 60% de quienes tienen un trabajo.

Frente a este escenario, consideró necesario “pasar a otra etapa de la historia, pasar de recetas genéricas a programas muchos más específicos” para la juventud.

En nuestro país, según la última encuesta realizada por el INE para el período enero, febrero y marzo, el desempleo a nivel general está en 6,3%, mientras el de los jóvenes dobla esa cifra, con un 13,5%.

El problema del desempleo juvenil tiene múltiples aspectos, pero en nuestro país es urgente abordarlo primero a través de las variables de educación y capacitación. El cambio tecnológico que se está produciendo exige una preparación cada vez más avanzada en los jóvenes para poder optar a los puestos de trabajo. Muchas veces los profesionales y técnicos que entran al mundo del trabajo no están preparados adecuadamente para lo que el mercado nacional necesita hoy en día.

Una de las alternativas que ha ganado terreno en el mundo para aumentar la capacitación juvenil es vincular el mundo de la educación con el trabajo. En absoluta concordancia con el urgente llamado del director de la OIT, Nestlé lanzó en 2014 a nivel mundial un programa para contribuir a mejorar la empleabilidad de este sector tan importante de la población.

En Chile, en menos de un año “Iniciativa por los Jóvenes” ya ha beneficiado a más de tres mil jóvenes, que recibieron capacitación y entrenamiento para facilitar su integración al mercado laboral.

En este contexto es que el próximo 19 de mayo se realizará en Lima el primer Encuentro de la Alianza del Pacífico para fomentar el empleo juvenil, donde participarán representantes de los ministerios del Trabajo y Educación de Perú, Colombia, México y Chile.

Una de las fórmulas usadas para lograr esta integración ha sido la formación dual, cuya principal característica es que los estudiantes tienen la posibilidad de aprender y poner en práctica en contextos laborales reales los conocimientos adquiridos. La vinculación entre establecimientos técnicos y empresas facilita la empleabilidad a través del apresto laboral, nivela y certifica competencias básicas.

Resulta cada vez más necesario buscar caminos de solución aunando esfuerzos entre todos los actores implicados para hacer frente al desempleo juvenil. El llamado a las empresas es a involucrarse en esta tarea país, dando una oportunidad a los jóvenes ya sea aprendiendo o trabajando con ellos. Fortalecer la empleabilidad de los jóvenes chilenos es entregarles una verdadera oportunidad para convertir en realidad sus aspiraciones de desarrollo.

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