Londres y Buenos Aires dieron un giro en su enfrentamiento por las Islas Malvinas. En un acuerdo la ministra de Relaciones Exteriores argentina, Susana Malcorra, y el vice canciller británico, Alan Duncan, dispusieron varias medidas que acercan a  ambos países.

Lo más inmediato es la ampliación de los vuelos a Mount Pleasant, el aeropuerto de la isla. Algo que es música para los isleños, que dependen de un vuelo semanal de Latam que una vez al mes hace escala en Río Gallegos.

El nuevo espíritu está expresado en el comunicado conjunto que insta a “adoptar las medidas apropiadas para remover todos los obstáculos que limitan el crecimiento económico y el desarrollo sustentable de las Islas Malvinas, incluyendo comercio, pesca, navegación e hidrocarburos. Ambas partes enfatizaron los beneficios de la cooperación y de un compromiso positivo de todos los involucrados".

Una de las primeras señales de la distensión la dio el presidente Mauricio Macri que, apenas asumió, en diciembre, marcó un cambio de prioridades. A la cabeza de su agenda está la apertura del país a la inversión extranjera como palanca para el crecimiento económico. Un quiebre  con la política de la presidenta Cristina Fernández que gobernó con un programa de inspiración nacionalista y popular.

En relación a Londres su estrategia consistió en dificultar la vida de los británicos en la explotación de las Malvinas. Entre las medidas más duras estuvo la exigencia de que todo buque que recalara en puertos argentinos requería de un permiso para hacerlo en Puerto Stanley. Ello mermó el paso de cruceros de turistas que son muy populares en los mares australes. También buques chilenos que abastecían a la isla con alimento fresco se vieron afectados.

A poco de asumir el gobierno en agosto, Theresa May, la primera ministra británica, decidió no perder tiempo y aprovechar la favorable coyuntura del cambio de línea que representaba Macri. Así, mandó una misiva a Buenos Aires para abrir conversaciones sobre  una variedad de temas de mutuo interés que incluían  los vuelos y el levantamiento de restricciones a la exploración petrolera en los mares de Malvinas. Aunque hoy, debido al bajo precio del crudo, no hay extracción.

Para la canciller Malcorra, que postula a la secretaria general de la Organización  de Naciones Unidas (ONU) con respaldo de Washington, también era una buena oportunidad. Una gestión como la recién realizada baja los temores británicos de tener a una argentina a la cabeza de la ONU. Sin la venia de Londres no tiene posibilidad alguna de alcanzar el cargo.

El nuevo espíritu es positivo para ambos países y también para Chile, que podrá beneficiarse de emprendimientos económicos en las islas. Argentina ha renunciado hace tiempo a la recaptura de las Malvinas por la fuerza. Por la vía de la cooperación logrará una gravitación mayor en el destino de las islas.

Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de Publimetro