La muerte del supremo Antonin Scalia tiene repercusiones mundiales. El juez falleció este sábado y cambió el balance de poder en el máximo tribunal estadounidense. La Corte, integrada por nueve miembros, operaba con cinco magistrados conservadores, liderados por Scalia, y cuatro de orientación liberal o filo demócratas. Ahora ambos sectores están empatados y así, por el momento, incapacitados de dar un veredicto final en casos reñidos.

Estados Unidos vive, desde hace años, una aguda polarización política. La Corte Suprema no es la excepción y guiada por Scalia asumió una postura conservadora militante.

Scalia fue el defensor del “textualismo” o el “originalismo”. Esto es interpretar de la forma más ortodoxa posible la Constitución aplicándola al pie de la letra. La doctrina del fallecido juez era explícita: “Las palabras tienen significados. Y su significado no cambia”.

Pocas personas postularían un concepto tan ahistórico. Pero en Estados Unidos hay corrientes que niegan la teoría de Charles Darwin sobre la evolución humana. Son los “creacionistas”, que afirman que, como dice la Biblia, Dios creó al hombre.

En cuanto al significado de las palabras, es evidente que el concepto de libertad estadounidense actual es diferente al que imperó durante la larga fase esclavista. Los temas de género eran vistos de manera muy diferente cuando los padres fundadores redactaron la Constitución. La lengua es algo tan vivo y cambiante como las propias sociedades.

Una de las decisiones de la Corte Suprema, que pesa sobre la vida política norteamericana, fue la autorización para realizar aportes ilimitados a campañas electorales. Ello en circunstancias que en todo el mundo se busca moderar la gravitación de los grandes capitales en la conducción política.

Otro fallo político de gran impacto fue decretar la victoria electoral del republicano George W. Bush, en detrimento del demócrata Al Gore el 2000.

En otro fallo reforzó la tenencia de armas por parte de particulares. La Corte Suprema viene de rechazar algunas de las limitaciones impuestas a las centrales termoeléctricas carboneras propuestas por el presidente Barack Obama.

Las medidas para reducir las emisiones de CO2  formaban parte del paquete presentado por Estados Unidos en la reunión contra el cambio climático, COP 21 en París. Así un grupo de jueces tiene un impacto directo sobre las emisiones de dióxido de carbono y, en consecuencia, sobre el calentamiento global del planeta.

Ahora le corresponde a Obama nombrar al sucesor de Scalia. Varios líderes republicanos señalan que no debe hacerlo. Esa es una tarea que debería dejar a la persona que resulte elegida en noviembre. “Dejemos que el pueblo decida”, dicen  algunos republicanos. Obama replica que es su deber constitucional nombrar al sucesor. Los opositores que controlan el Senado indican que no aprobarán al candidato del Ejecutivo. Es una pugna más  que se proyecta sobre la campaña presidencial.

Obama a la Corte Suprema
Faltan 11 meses para que asuma el próximo presidente, en enero de 2017. Es posible que en este largo período el Senado bloquee la nominación propuesta por la Casa Blanca. Podría ocurrir que si Hillary Clinton gana los comicios ella proponga a Obama para convertirlo en uno de los supremos. Consultada al respecto, Clinton respondió: “Es una gran idea... él es brillante. Él tiene todas las credenciales”. Pero ya se sabe que en política una semana puede ser una eternidad.

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