Fui presidente de curso en cuarto medio. Corría 1991 y mis compañeros, cerca de 30 alumnos, mayoritariamente votaron por mí. Recibí esta designación popular con rabia y preocupación porque siempre lo supe, votaron por mí para reírse. Siempre me ha interesado la política, pero nunca he sido líder, ni hombre de carácter, menos aún en ese tiempo. Simplemente me eligieron para pasarlo bien y burlarse. Por eso votaron por el peor.

Demás está decir que mi gestión fue pésima, organicé un paseo mixto al que sólo fueron hombres y donde todos se curaron e hicieron bromas homosexuales. Llevé una interesante obra de teatro costumbrista y todos se rieron del actor principal, de origen humilde, por la manera en que pronunciaba la “ch”. Lo bueno fue que terminada la función al actor lo pillaron intentando manosear a una alumna.

Al cabo de un mes, renuncié al cargo. Asumió como presidente, el secretario general del curso, Moller, compañero que tenía claros problemas de aprendizaje y cuya cabeza de forma ovalada indicaba algún incidente o dificultad en el parto.

Lo único triste fue que cuando mis papás supieron que me habían elegido presidente de curso se hincharon de orgullo y se lo comentaban a sus amigos. Hasta hace poco mi mamá me seguía diciendo que pusiera en mi currículum vitae que había sido presidente de curso en cuarto medio.

En estas elecciones presidenciales del 17 de noviembre, todavía no sé por quién votar. Y cuando me decida tampoco lo diré públicamente. Seré reservado como esos comunicadores de la vieja escuela, Don Francisco, Antonio Vodanovic, César Antonio Santis o Álvaro Corbalán Castilla. Nunca transparentaron su preferencia en público.

Aunque pensándolo bien, creo que voy a votar por ME-O, porque somos del mismo signo del zodíaco, géminis y casi tenemos la misma edad; también votaré por Parisi, porque su película favorita es “Risky Business” de Tom Cruise; por Alfredo Sfeir, por la ecología y porque conozco a su hija Francisca, (la conozco muy bien...); votaré también por Marcel Claude por lo idealista; y por supuesto sufragaré por Michelle Bachelet, para irme a la segura. Además de votar por ellos cinco, voy a marcar mi voto AC, para tener una asamblea constituyente y para ayudar a Javiera Parada, la vocera de movimiento “Marca tu voto”.

Además voy a votar para diputado por Giorgio Jackson y Francisco Figueroa, ambos por su juventud  y por Marcela Sabat, por lo bien que le quedan sus calzas color crema y por Hotuiti para despeinar un poco a la clase política.

Y ojalá que pronto se apruebe el voto de chilenos en el extranjero. Lejos de su patria, nuestros compatriotas deben tener derecho a dar su preferencia. Para la próxima elecciones espero estar fuera del país para votar por Angela Merkel, por Cristina K, por Nicolás Maduro y por el regreso de Vargas Llosa.

He dicho.

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