La Espirulina es una cianobacteria comúnmente considerada como un alga;  es un organismo unicelular que tiene forma de espiral (de ahí su nombre) y tiene un color azul verdoso por la presencia de clorofila. Su uso en alimentación humana radica en su alto contenido de proteínas, ya que es superior al de las fuentes tradicionales. 

Por ejemplo, 100 gr de Espirulina seca contienen entre 55 y 70% de proteínas, en comparación con 100gr de carne de vacuno que tiene alrededor de 22% de proteínas, huevos 12% y leche líquida 3%.

No sólo su alto porcentaje de proteínas es destacable sino también su composición en aminoácidos (componentes de las proteínas). “Posee todos los aminoácidos esenciales que deben ser ingeridos a través de la dieta y  la utilización de sus aminoácidos por el organismo es muy alta”, explica Erwin Núñez, académico de la Escuela de Nutrición y Dietética de la U. Andrés Bello.

Además, destaca su bajo aporte en grasa, no superando el 7% y también su contenido en vitaminas (en especial el betacaroteno o pro vitamina A) y minerales es elevado. “Su contenido en aminoácido fenilalanina justificaría su empleo en dietas de adelgazamiento, ya que actuaría como supresor natural del apetito”, dice el nutricionista.

En nuestro país se encuentra mayoritariamente como comprimidos en venta en farmacias tradicionales y en farmacias naturistas, ya que no es un medicamento, sino un suplemento alimentario y no se requiere receta para adquirirla. Como suplemento nutricional se recomienda tomar de 2-3 comprimidos con las comidas. “Se sugiere comenzar con un comprimido antes de las comidas y aumentar la dosis en forma progresiva”, detalla el experto.

 

“El mejor alimento”

En 1974 Naciones Unidas (ONU) y la Organización de las Naciones Unidas para la Alimentación y la Agricultura (FAO) catalogaron a la Espirulina como “el mejor alimento para la humanidad” y “el mejor alimento para el mañana”. Actualmente, la ONU la recomienda contra la malnutrición aguda, en situaciones de emergencia humanitarias y de malnutriciones crónicas en las poblaciones menos favorecidas.

Según explica Núñez, la Espirulina es extremadamente adaptable y crece en una amplia variedad de entornos incluyendo agua fresca, arroyos tropicales, agua salada y estanques salinos, por lo que su cultivo no debiera ser un gran esfuerzo. “Uno de sus principales requerimientos es el sol por lo cual las zonas soleadas y con escasa lluvia son ideales para tener producción durante todo el año. Se estima que los cultivos de Espirulina producen más de 20 veces por hectárea que la soya”, destaca.

En países del tercer mundo hoy en día se está cultivando para combatir la malnutrición de la población.