Dos empresas financieramente al borde del colapso y problemas de frecuencia, regularidad y calidad del servicio que se mantienen, a más de nueve años de la inauguración de Transantiago en febrero de 2007. Las cosas han mejorado, de eso no cabe duda, pero los usuarios siguen teniendo cuestionamientos al sistema de transporte capitalino. La oportunidad de rediseñarlo se aproxima.

En términos de plazos, a inicios de 2017 la autoridad debería hacer públicas las bases de licitación tras todo el proceso de recolección de información. Luego de esto, los nuevos operadores que postulen y ganen los nuevos contratos deberán iniciar actividades a fines de 2018 y progresivamente los cambios al sistema comenzarán a llegar a los usuarios. Ante esto, los distintos actores involucrados presentan sus ideas para hacerlo más eficiente.

Se trata de la Mesa por un Nuevo Transantiago, que reúne a expertos y académicos, conductores y trabajadores del sistema, operadores y otros representantes de la sociedad civil, y que tras casi un año de trabajo entrega su propuesta de mejora al sistema, la que durante esta semana harán llegar al Ministerio de Transportes (ver cuadro con propuestas).

Quien preside esta instancia, el director del Laboratorio de Ciudad y Territorio de la UDP, Genaro Cuadros, señala que “esta es una propuesta concreta y respaldada legítimamente que nace de la transversalidad social, técnica y empresarial que tiene”, la que a su juicio “permitirá avanzar en una mejora real” del sistema.

Y las propuestas son:

Multas a operadores por acumulación de quejas.  Las quejas de los usuarios no tienen impacto en las empresas, pues los contratos las ignoran. La Mesa propone que los usuarios puedan quejarse -incluyendo aplicaciones en teléfonos para tal efecto- y que su acumulación se traduzca en multas para las empresas.

Diseño interior de los buses con participación ciudadana. El diseño interno del bus debe ser abordado a través de una instancia de participación ciudadana.  

Establecer horarios de pasada en paraderos de baja frecuencia. Se propone que servicios que operan con baja frecuencia tengan obligatoriamente que tener impreso su horario de pasada en los letreros de parada, estando por supuesto las empresas obligadas a cumplirlos para poder recibir pago por esos servicios.

Separar propiedad de terminales y buses de operación. La Mesa considera que el hecho de que el operador sea el dueño de los buses y de los terminales, además de ejecutar la operación, les entrega demasiado poder, lo que es un problema cuando hay empresas que funcionan mal. Proponen que los terminales no puedan tener como dueño a un operador, y que los buses sean de propiedad de otra institución que se los arriende.

Creación de la Superintendencia del Transporte Público. La Mesa propone que esta institución pueda vigilar al sistema y arbitrar los conflictos contractuales. Actualmente el Ministerio crea los contratos, diseña los servicios y  regula a las empresas.

Estaciones de Trasbordo e Inversión Peatonal. Se reconoce la importancia de que el entorno peatonal de los paraderos sea digno, para lo cual se requiere inversión en el espacio público. Las Zonas Pagas por su parte deben, además de elevar su número, elevar su nivel de calidad transformándose en verdaderas Estaciones de Prepago.

Planes de mantenimiento en vez de antigüedad. También proponen que en vez de medir las condiciones de bus por su antigüedad o kilómetros, se requiere un control más detallado de los planes de mantenimiento a fin de asegurar que las mantenciones preventivas se hagan, y a tiempo.

Contrato ocupado de las ilegalidades. La evasión es solo la ilegalidad más famosa del Transantiago, pero ocurren constantemente otras: vandalismos, autos invadiendo las pistas solo bus, turnos de choferes que exceden los límites legales, entre otros. La Mesa propone que se licite un contrato cuyo único objetivo es la persecución legal de las transgresiones para erradicarlas del sistema.

Certificación de choferes. Señalan que debería existir un proceso de certificación de choferes que promueva la profesionalización de la actividad, la capacitación constante en emergencias, habilidades socio-emocionales y conducción eficiente, entre otras.

Limitar buses articulados a corredores y vías exclusivas. Los buses articulados no sirven, según opina la Mesa, para que circulen en calles comunes y corrientes, o en recorridos con muchos virajes. La Mesa propone que su uso exista, pero solo limitado donde sirven: en corredores segregados y vías exclusivas.

Cuadros concluye que el nuevo sistema “requiere una carta de navegación consensuada entre los actores principales, como la que presentaremos al gobierno. Se acabó el tiempo de criticar al viejo Transantiago y es hora de co-diseñar el Nuevo Transantiago”.

Es en esa línea que el presidente de la Confederación Nacional de Trabajadores de Transporte, Ricardo Maldonado, asegura que “la Mesa tuvo la capacidad de lograr que distintos actores pudieran compartir una idea común de cómo mejoramos el transporte”, agregando que esperan que tenga buena acogida desde la Secretaría Técnica que dirige el rediseño del sistema.

Y es justamente Carlos Melo, secretario técnico para el rediseño del Transantiago, quien señala a Publimetro que “valoramos el aporte que realizan y esperamos contar pronto con el detalle de la propuesta para poder sistematizarlo, para compararla con otras propuestas”.

También señala Melo que estas propuestas “deben ser unidas a los aportes que hemos recogido de la ciudadanía, donde ya tenemos más de 6.000 aportes a través del proceso de participación ciudadano que estamos desarrollando”.

La autoridad concluye que  a casi un año de comenzar el proceso de rediseño “hay muchas materias a mejorar en las que hay consenso y que por lo tanto empezamos a vislumbrar que van a estar en la propuesta final, por lo que hoy estamos analizando su factibilidad de implementación en todos los aspectos”.