Turbio. Ese es el panorama que viven 14 comunas del país que no cumplen con la norma de calidad del agua potable, presentando así altos niveles de turbiedad, presencia de sulfatos, hierro y arsénico, elementos que las hacen incluso peligrosas para el consumo humano. 

Así al menos lo indica La Tercera, medio que tuvo acceso a datos entregados por la Superintendencia de Servicios Sanitarios (SISS) y que demuestran, en el informe que de noviembre de 2015, que los incumplimientos de dan en empresas que surgen de agua a 17 localidades de 14 comunas. 

De hecho, el total de incumplimientos afecta a 202.397 clientes y las principales comunas con mayor número de problemas son Chañaral, Diego de Almagro y Lo Barnechea.

En Santiago, dos son las principales comunas principalmente afectadas: Pudahuel y Lo Barnechea en la localidad del mismo nombre y en Valle Escondido.

En regiones, la mayoría de los problemas se da en las localidades administradas por Aguas Chañar, que suman seis comunas. Estas son Copiapó, Caldera, Tierra Amarilla, Chañaral (en el sector del mismo nombre y en El Salado) y Diego de Almagro.

Asimismo, en la Región de Coquimbo, se registran problemas en Pichidangui.

Más al norte, en tanto, las comunas con más problemas son Alto Hospicio, en la Región de Tarapacá, y Antofagasta, en la región del mismo nombre, ambas con la mayor cantidad de personas afectadas ya que entregan el servicio a 26.892 y 101.524 clientes, respectivamente. 

Por otra parte, en la Región de O’Higgins, la principal comuna afectada es Florida, con 1.338 clientes.

En la Región del Maule se registran problemas en Licantén y el Maule. 

Finalmente, en el extremo sur, se detectaron incumplimientos en Aysén, en la localidad de Puerto Chacabuco, en la Región de Aysén. 

Razones

Algunos de estos servicios consideran problemas en el parámetro de arsénico, como ocurre en Lo Barnechea, donde se supera el 0,01 miligramo por litro (mg/L), que es la recomendación de la Organización Mundial de la Salud. 

Sin embargo, cabe señalar que esta recomendación se rebajó en 2005, pues hasta antes de ese año se permitía hasta 0,05 mg/L. 

“Para llegar a eso se requieren una serie de tratamientos adicionales que no estaban. En el caso del arsénico, el Ministerio de Salud estableció que existía un plazo de 10 años a partir de 2005 para llegar al 0,01 mg/L”, dijo al medio escrito Christián Maurer, encargado de la Calidad del Agua de la División de Fiscalización de la SISS.

Explica que en el caso de Lo Barnechea, la empresa pidió más plazo para conseguir esos niveles, cuestión que se le otorgó. De hecho, se comprometieron a cumplir con la norma para septiembre de 2016. 

Sobre la situación de Aguas Chañar, Maurer indica que “hay una situación estructural que se ha repetido en el tiempo, debido a que los sistemas de tratamiento para dar cumplimiento a esos requisitos aún están en desarrollo”. 

Desde la empresa indicaron que la sequía “ha obligado a extraer agua a mayor profundidad, donde el elemento contiene una mayor cantidad de sales”. Agregaron que para mejorar esta situación, la compañía ya trabaja en una segunda planta. 

Sin embargo, en Chañaral también se incumple el nivel de nitrato, el cual superó los 50 mg/L, llegando a los 59 mg/L. 

Según Osvaldo Salazar, académico de la Facultad de Ciencias Agronómicas de la Universidad de Chile, esta situación ocurre por la utilización de fertilizantes “que es absorbido, dependiendo de la cercanía de la napa y puede contaminarla”. 

Sin embargo, Miguel Vargas, intendente de la Región de Atacama, aclara que ademas hay que sumar el problema de los aluviones registrados durante el año pasado y que afectaron a los sistemas de transporte de agua potable. 

“Hasta noviembre trasladábamos agua desde Copiapó, que es la que tiene más dificultades”, dijo al medio. 

Por eso, Maurer aclaró que “los sistemas que habían hasta marzo no fueron capaces de tratar ese cambio en las napas que produjo los aluviones, por lo que se debieron implementar sistemas de tratamiento que partieron en diciembre y que a partir de los resultados de enero y febrero se estadía dando cumplimiento a los requisitos”. 

Cabe señalar que, ante la eventualidad de sequía, se piensa en la instalación de una planta salinizada de agua de mar. De hecho, en noviembre del año pasado, la Presidenta Bachelet anunció la entrega de $90 millones para conseguir ese objetivo. 

PUB/JLM