Cristián Muñoz es vicedecano de docencia de la Facultad de Administración y Economía de la Universidad de Santiago. Es doctor en Business and Management por la Universidad de Nottingham (Reino Unido), y es recordado como uno de los alumnos más brillantes que se ha titulado como ingeniero comercial allí. Sin embargo, jamás habría ingresado sin la bonificación de 35 puntos que le otorgó la casa de estudios en el marco de un programa de inclusión que bonificaba con un 5% el puntaje ponderado de estudiantes vulnerables con notas pertenecientes al 15% superior de sus colegios.

Cuando Valeria Lefio estaba en cuarto medio del liceo Pedro Prado de Pudahuel en 2007 un grupo de académicos de la U. de Santiago fue a dar una charla: le ofrecían estudiar en la universidad sin que contara la PSU. “¿Cómo es posible. Esto es mentira”, esas fueron sólo algunas de las frases de incredulidad que la asaltaron, pero se inscribió e ingresó a Bachillerato. Ella formó parte de los 46 alumnos que en 2008 ingresaron a la Universidad de Santiago a través del Programa Propedéutico Usach-Unesco “Nueva Esperanza, Futuro mejor”. Tanto éste como el sistema mediante el cual entró Muñoz a la institución forman parte de las vías alternativas de admisión que la Universidad de Santiago ha ido integrando en pos de la equidad. El sistema de bonificación del 5% funcionó entre 1992 y 2004 y, a través de él, ingresaron 15.191 estudiantes.

“Constatamos que los mejores alumnos de los colegios municipales no lograban entrar a la universidad porque sacaban una PAA muy baja. Nuestros estudios demuestran que los bonificados tienen un desempeño equivalente a los que obtuvieron 150 y hasta 200 puntos más en la prueba de ingreso”, argumentó Francisco Javier Gil a Publimetro, académico de políticas de inclusión de la U. de Santiago, uno de los cerebros de ambos sistemas, quien cuenta que el Cruch en 2004 les ordenó terminar con la bonificación, época en que Luis Riveros lideraba la instancia. Entonces, la Universidad de Santiago decidió diseñar otra estrategia de inclusión. Así fue como nació el Propedeutico en 2007 con ayuda de fundaciones y en el marco del Programa Liceos Prioritarios del Mineduc.

Hasta el año pasado 302 estudiantes ingresaron por esta vía. Todos son de liceos municipales, polivalentes, humanistas o técnicos altamente vulnerables. “Rescatamos a los mejores de allí, pero son estudiantes que a pesar de eso sacan 450 puntos en la PSU y tienen cero opción de entrar, pero tienen facilidad para estudiar y además son líderes”, explicó a Publimetro Maximiliano González, director de Docencia de la U. de Santiago, quien agrega que este año se titulará la primera generación. “El 67% de los jóvenes que entraron por vías alternativas se mantiene en el sistema a tiempo, lo que es mucho más alto que la tasa de deserción del Cruch (50%)”, enfatizó González.

Cuna del ranking

La U. de Santiago además ha implementado vías de ingreso alternativas para jóvenes vulnerables líderes, para cupos supernumerarios y para quienes tienen vocación de profesor.  A través de estos han ingresado cerca de 4.000 estudiantes. Todos ellos han mantenido un rendimiento excelente. Todos han ingresado considerando su ranking antes que su puntaje PSU. “El ranking es un elemento probado en todas estas vías con todos estos alumnos que ingresaron desde el 92’ la calidad de la institución nunca bajó”.

Este año la ponderación del ranking en la U. de Santiago para todas sus carreras aumentó en un 40%.