Los problemas de congestión vehicular en nuestro país son una realidad que las autoridades buscan revertir, sobre todo considerando el crecimiento exponencial del parque automotriz que año a año se cifra en cerca de un 7%. 

Una alternativa a los autos son las motocicletas, que generan menor congestión vehicular, menos emisiones contaminantes y tienen un rendimiento más eficiente en términos económicos que un automóvil: el gasto en combustible por kilómetros es cuatro veces menor. 

Sin embargo, las cifras para obtener la licencia clase C, que te faculta para conducir vehículos motorizados de dos o tres ruedas, son preocupantes. Esto porque desde el 2012, cuando cambió el proceso de obtención de la licencia y se le introdujo mayor dificultad, hasta el 2015, poco más de un 50% de los postulantes fue rechazado. 

Desde la Asociación Nacional de Importadores de Motocicletas (Anim) entregan consejos para que la obtención de este licencia no se vea frustrada. Su vicepresidente, Cristián Reitze, señala en diálogo con Publimetro que la principal razón del rechazo es que “los exámenes se han ido poniendo más exigentes con el tiempo y, por otra parte, muchas gente se confía que conoce bien las reglas del tránsito cuando en realidad no las conoce tanto como cree, por lo que se toman el examen con cierta liviandad”. 

Agrega que “la contramedida más adecuada para revertir estas cifras es hacer un llamado a los postulantes a que estudien los contenidos del examen y se preparen con dedicación, ya que a veces las preguntas son muy específicas y con el conocimiento común y corriente que tienen los peatones no les va a dar para aprobar”. 

Gabriela Rosende, secretaria ejecutiva del Consejo Nacional de Seguridad de Tránsito (Conaset) señala a esta redacción que “no consideramos que haya un porcentaje alto de rechazo. Las personas están entendiendo que deben prepararse para rendir su prueba y eso ha quedado demostrado en que durante 2014 y 2015 el porcentaje de reprobación bordeó el 50%”. 

La autoridad agrega que “lo que se busca con este examen no es reprobar a las personas, sino asegurarse que poseen los conocimiento teóricos mínimos para desenvolverse en el tránsito”.

Una de las razones de la complejidad del examen es que el riesgo de accidentabilidad en una motocicleta, y también las consecuencias, pueden ser mucho más graves que en un auto. Sin embargo, Rosendo destaca que en Chile “la accidentabilidad no es tan alta como se cree, dado que el parque de motocicletas es reducido en Chile comparado con otros países de la región”. 

Cifras de Conaset señalan que durante el año 2014 hubo 5.878 accidentes de tránsito donde participaron motocicletas, dejando 123 motociclistas fallecidos y 4.973 lesionados. “Los motociclistas son unos de los usuarios más vulnerables de las vías, pues carecen de toda protección ante un impacto”, concluye la autoridad.