El 24 de mayo de 2015, el papa Francisco daba a conocer “Laudato si” (Alabado seas) – al igual que el famoso cántico de las criaturas de San Francisco- encíclica en que el pontífice hacia un llamado de alerta ante los peligros y graves consecuencias del cambio climático, llamando a tomar acciones concretas sobre el tema.
En ella, el Papa hablaba por primera vez en la totalidad de un documento, sobre la crisis ecológica que se vive en el planeta haciendo un llamado transversal a católicos, y no católicos, a una “conversión ecológica” acorde al futuro de la humanidad.
“Nunca antes una encíclica se había dedicado a la temática ambiental. Si existieron discursos del papa Juan Pablo II o encíclicas previas que la abarcaron, pero de una forma muy sistemática. Es muy interesante lo que plantea el papa Francisco dentro de la discusión ambiental que es tan importante hoy a nivel mundial”, explica Ricardo Irarrázabal, ex subsecretario de Medio Ambiente del gobierno de Sebastián Piñera y vocero de Voces Católicas, agregando que “su posición es novedosa, pues enfoca esta problemática desde el punto de la vista de la Iglesia, de lo católico, pero sin un prejuicio. Es un texto que está dedicado y le llega a todos, no importa la religión”.

- ¿Cuáles son las principales directrices que establece “Laudato si”?
Parte con un diagnóstico a nivel mundial que luego establece ciertas directrices hasta llegar finalmente a lo que el Papa propone y denomina como “ecología integral”, lo cual podríamos decir que corresponde a lo que el papa Juan Pablo II denominaba como “ecología humana”.

Pero, ¿a qué se referían ambos pontífices con estos términos?
A poner en el centro de las preocupaciones y el desarrollo sustentable a la persona humana.  Eso significa que la ya clásica preocupación ambiental tiene que ver con tres pilares  -económico, ambiental y social- donde el desarrollo sustentable es el más importante. Francisco quiere decirnos que lo relevante es la persona humana, pilar de lo social, y que es el humando el que debe estar detrás de todas las preocupaciones de desarrollo sustentable. En definitiva, las políticas de desarrollo ambiental no pueden pasar a llevar a esta persona humana, y ese debe ser el principal criterio para analizar las políticas públicas que se tomen desde el punto de vista de la sustentabilidad.

- ¿Crees que su mensaje se ha llevado a la práctica a nivel mundial?
Esa ha sido una de las tareas más relevantes porque la encíclica toma una temática universal. Si recordamos bien, fue publicada meses antes de que se llevar a cabo la XXI Conferencia sobre el Cambio Climático  (COP21) en París y en la encíclica el Papa mencionaba las conferencias internacionales –especialmente las del Cambio Climático- como un gran fracaso.
Su publicación fue providencial. Fue un llamado a que los países se pusieran de acuerdo y la COP21 fue bastante exitosa. Significó que los países desarrollados, como los en vías de desarrollo, se pusieran de acuerdo obligándose a reducir sus gastos de efecto invernadero, algo que se había ignorado en el pasado, sin lograrse porque solo lo hacían las naciones desarrolladas.

- ¿Y en Chile?
Lo interesante de esta encíclica es aterrizarla al contexto de nuestro país y a nuestras propias temáticas ambientales. Situaciones sociales muy complejas son consecuencia de problemas ambientales. Deben ser prioridad número uno desde el punto de vista de las políticas públicas.
Problemáticas como la marea roja, los pasivos ambientales mineros en el norte de Chile, y otros problemas ambientales -especialmente del invierno- que afecta a la zona sur de Chile provocan graves problemas de contaminación que deben ser prioridad.
En Chile las comunas más pobres son las que más sufren. Son las que tienen menor superficie de áreas verdes, y coincidentemente también son las que tienen mayores niveles de contaminación, como por ejemplo: Pudahuel, Quilicura o Cerro Navia, en la Región Metropolitana.
Eso hace que esta encíclica tome mucho sentido, en su llamado a tener especial consideración del pilar social, teniendo un mensaje que toma sentido tanto para católicos, como para quienes no lo son.

Norte versus Sur
-El Papa habla de una marcada diferencia entre hemisferios. ¿Por qué hace esta diferencia?

En las conferencias ambientales siempre la dinámica del hemisferio norte se enfrenta a los del sur, por su desarrollo. El Papa busca hacer una diferencia y decir que todos somos responsables frente a lo que pasa en el cambio climático. Todos los individuos y todos los países, aunque obviamente unos más que otros. Es importante que las naciones desarrolladas que emitieron grandes cantidades de gases de efecto invernadero en su momento, también dejen que los países en vías de desarrollo puedan hacerlo con menores exigencias.
Esa dinámica es muy importate, porque de alguna manera, de ella surgirán los compromisos, de cada uno de los países, en sus obligaciones ambientales,

- El Papa también critica que no hemos arruinado nuestra “casa común” tanto como en los últimos dos siglos…
Sí, y lo hace en su afan de mostrar que no vemos los efectos inmediatos de nuestra conducta, por lo que nos cuesta reaccionar frente al daño del medio ambiente. En términos de cambio climático, la mayoría no puede ver los efectos aunque sí muchos se perciben. El Papa plantea un principio muy bonito llamado “Solidaridad Intergeneracional”,  haciendo un llamado a una preocupación generosa por las futuras generaciones que deben poder disfrutar del mismo medio ambiente que nos tocó a nostros.

La situación local
- En tu calidad de ex subsecretario de Medio Ambiente, ¿cómo ves las políticas ambientales actuales en el país?
Las políticas de este tipo ya han pasado a ser de Estado en muchos casos. Cambian los gobiernos, pero no las políticas y eso es muy favorable. Obviamente discrepo de algunas que ha llevado a cabo el Gobierno, pues hace falta una preocupación mucho mayor especialmente pensando en la contaminación en el sur de Chile.
El actual gobierno ha desarrollado políticas insuficientes y la situación es grave porque se requiere una reacción  en muchos temas y eso pasa por una serie de modificaciones legales a ciertos instrumentos de gestión ambiental incluidos en la Ley de Medio Ambiente.


-¿Cuáles son los pasos a seguir a nivel local en línea con lo planteado en “Laudato si”?
Cuando el Papa hace este llamado a la coherencia hace una interpelación personal, lo cual tiene que ver con las conductas de cada uno. Uno debe cambiar y no esperar sentado a que sea el resto el que cambie o que el resto nos cambie.
Debemos vivir el día a día pensando en nuestras acciones y cómo afectan la cuestión ambiental. Esta discusión no se encasilla a lo que haga un ministerio, si no que pasa por todos los ministerios, empresas, juntas de vecinos, colegios, universidades. Son llamados a la austeridad pedir un uso eficiente de energía, por ejemplo.
El Papa habla de “La cultura del descarte” refiriéndose a temas que son importantes ahora y no para 80 años más. Hay que trabajar con el ahorro de agua, por ejemplo, educar a nuestros hijos en temas sencillos de llevar a la práctica como ducharse lo más rápido posible, dándoles un ejemplo. Enseñarles a reciclar, eso y más.

- ¿Dónde enfocamos las energías entonces?

A nivel mundial obviamente en el cambio climático. A nivel nacional, las prioridades deberían estar en la situación de la contaminación del aire, sumado a la grave contaminación de suelo que está presente en su mayoría en territorios de industria minera o industrial relevante.

Por otro lado, debemos encargarnos del patrimonio ambiental: parques nacionales, áreas protegidas y más. Su conservación es relevante en la discusión ambiental, así como lo son la conservación y calidad de las aguas o dónde van los residuos.

¡Reciclar! Es muy importante, pues eso significa disminuir los desechos que terminan en rellenos sanitarios, significando justamente que los usemos menos y generando importante ahorros para los municipios, eliminando gestionalidades ambientales negativas y mucho más. Los flancos son varios, pero estos por lejos hoy deberían ser prioridad.