Por definición corresponde a una disminución en el tamaño y número de glóbulos rojos, pudiendo afectar a personas de todas las edades y ser hasta diez veces más frecuente en mujeres que en hombres. 

Sus síntomas no siempre son fáciles de reconocer ya que pueden confundirse con otras enfermedades, pero sentirse cansado con pequeños esfuerzos, verse pálido, tener dolor de cabeza o falta de concentración es suficiente para acudir al especialista y realizarse un chequeo. 

“La anemia puede gatillarse por falla en la producción de glóbulos rojos, ya sea por falta de elementos necesarios para generarlos (aquí se incluyen el fierro, vitamina B12 y ácido fólico) o bien por una falla en la médula ósea formadora de sangre; también como consecuencia de enfermedades crónicas (enfermedad renal crónica, patologías autoinmunes, incluso VIH) y también ser parte de enfermedades hereditarias (transmitidas de padres a hijos), pero por lejos la más frecuente de diagnosticar es en mujeres a causa de déficit de fierro”, explica el Dra. Pabla Pérez, médico general de Clínica INDISA.  

Su diagnóstico se hace en base a un examen llamado hemograma completo, el que mide la cantidad y el tamaño de los glóbulos rojos además de establecer la concentración de hemoglobina en sangre, lo que junto al género y edad de la persona, permiten buscar la causa y orientar el tratamiento, el cual va desde suplementar los déficit hasta tratar la enfermedad de base:

1) Anemia por falta de hierro: Es la más común, y en la mayoría de los casos puede corregirse tomando la cantidad necesaria de hierro. Sus causas pueden agruparse principalmente en falta de ingesta y/o absorción, destacándose dietas no supervisadas e incluso la enfermedad celíaca, y por otro lado aumento en las pérdidas como lo son trastornos ginecológicos en las mujeres y heridas en el tubo digestivo, tales como úlceras y el cáncer. 

2) Anemia por deficiencia de vitamina B12: elemento necesario para que el cuerpo produzca células nuevas y mantenga un sistema nervioso saludable. Puede deberse a baja ingesta, lo que habitualmente se observa en dietas vegetarianas no suplementadas atendiendo a que es un elemento que se encuentra en las carnes, pero también puede generarse por problemas en su absorción en el tubo digestivo, destacando trastornos autoinmunes, cierto tipo de cirugías bariátricas e incluso parasitosis. 

3) Anemia a causa de enfermedades crónicas: en este caso la anemia pasa a ser un síntoma de otra enfermedad, viéndose afectada la capacidad del cuerpo de producir glóbulos rojos, por lo que es indispensable consultar a un especialista y realizar los exámenes necesarios. 

PB/MC