El pasado lunes la Presidenta Michelle Bachelet, junto al ministro de Cultura Ernesto Ottone, firmaron el Reglamento para la acreditación del funcionamiento de los circos nacionales y extranjeros, el que regula la instalación y condiciones de higiene y salud de los trabajadores circenses, lo que la Mandataria calificó como “un paso para dar mayor claridad en las reglas del juego y mayor transparencia para evitar arbitrariedades y abusos”, agregando que se debe “transitar hacia condiciones de dignidad para todos, sin exclusiones, en un ámbito tan importante como el trabajo”. 

 

Sin embargo, la molestia de agrupaciones animalistas no se hizo esperar ante el anuncio de Bachelet, quienes reclaman que la Ley 20.216, aún vigente, sigue permitiendo el uso de animales en este tipo de espectáculos, ya que el nuevo reglamento establece normas fundamentales para que se cumplan condiciones de cuidado y seguridad de dichos animales y de los asistentes a los espectáculos, pero no permite su uso. 

 

Al respecto, la coordinadora nacional del Área de Circo del Ministerio de Cultura, Carla León, señaló a Publimetro que “el gran avance de este reglamento en materia de animales es que norma las condiciones en que los circenses deben trabajar con ellos, velando por su bienestar y su seguridad”. Consultada sobre la petición que hacen los animalistas de prohibir el uso de animales, León señala que “hay que destacar que los circos tradicionales han ido despojando voluntariamente de su pista a los animales, por lo que podríamos hablar que actualmente no están trabajando con animales”. 

 

Esto contrasta con diversas denuncias que se ven en redes sociales y que ratifican agrupaciones y ONG’s como Ecópolis o Rima (Red Informativa del Movimiento Animal), además de campañas como la que se planteó en el sitio Change.org para que “Prohiban el uso de animales en circos chilenos”, que en casi una semana ya llega a las 10 mil firmas. 

 

La asesora legal y vocera de Ecópolis, Florencia Trujillo, asegura que este reglamento “reproduce exactamente la misma normativa existente, y constantemente vulnerada por lo demás, en relación a la tenencia de animales en los circos o definitivamente explotación animal bajo un régimen de cautiverio itinerante, que en la mayoría son especímenes de fauna silvestre en peligro de extinción”.

 

Trujillo argumenta además que con este reglamento “se perpetúa y valida la explotación animal, en circunstancias que nuestros países vecinos están liberando a los leones de los circos para enviarlos a santuarios a África, en la política de terminar con los circos con animales. Esto representa un retroceso y una falta de autocrítica tremenda, porque las normas que hoy existen se transgreden cotidianamente por falta de las autoridades competentes. Es más, nosotros tenemos antecedentes de algunos circenses que están estudiando la posibilidad de traer nuevamente elefantes a Chile, lo que da cuenta que en el fondo en vez de avanzar estamos retrocediendo en materia de defensa animal“.  

 

Chile es uno de los pocos países de Latinoamérica que aún no prohibe el uso de animales en espectáculos circenses. Por ejemplo, en Colombia en 2013 se aprobó la Ley 1.638, que prohibe el uso de animales silvestres, nativos o exóticos, en todo tipo de espectáculo circense o itinerante, con un plazo de 2 años para hacer cumplir la ley. En 2015 se cumplió ese plazo y hace pocos días en el país cafetero se envió a 9 leones a Sudáfrica. Similar es el caso de Perú, que en 2011 prohibió esta práctica y junto a los nueve leones de Colombia, se liberaron 24 desde el país inca, totalizando 33 leones que volvieron a su hábitat natural en el continente africano. México también avanzó en esta materia y en 2013 prohibió estas prácticas, al igual que Nicaragua, que lo hizo en 2011. 

 

El diputado del Partido Liberal integrante de la bancada Parda (Parlamentarios por la Dignidad Animal), Vlado Mirosevic, señala a Publimetro que “que el reglamento no puede estar por sobre la ley (20.216), y es la ley la que permite el uso de animales en los circos, por lo tanto lo que hay que hacer es modificar la ley, no el reglamento”. Y para ello, señala que hace un tiempo “presentamos un proyecto en esa línea que ahora estamos ampliando a otras áreas, pero la clave es cambiar la ley y ser explícitos en prohibir el uso de animales en circos”. 

 

“Estamos muy atrasado en esta materia, porque hay una tendencia mundial en reconocer los derechos de los animales, pero también por los derechos del niño, porque la Unicef se ha pronunciado señalando que con esto se expone a los niños a la violencia animal, por lo tanto hay muchos países legislando sobre esto y Chile simplemente se está quedando atrás”, agrega Mirosevic. 

 

El diputado destaca además que “como bancada Parda hemos pedido al Gobierno que le de patrocinio a nuestro proyecto y que se comprometa a empujar esta agenda (…) porque una cosa es promover los circos y otra cosa es promover la explotación animal”, concluyendo que “hoy se ha reducido drásticamente el uso de animales en los circos, porque hay un repudio social, y lo que estamos impulsando ahora es en cambiar el estatuto jurídico de los animales, porque hoy tienen el mismo estatuto que un bien mueble y eso no puede ser, y lo que queremos es que se reconozca a los animales como seres que sienten y desde ahí podamos desprender una serie de políticas que se acomoden a esa concepción y que consagre a los animales como sujetos de derechos”. 

L a organización Animal Libre expresó a través de un comunicado su rechazo de manera enfática al nuevo reglamento para circos anunciado por el Gobierno, en el cual se establece que estos “deberán contar con las instalaciones adecuadas para las respectivas especies y categorías de animales, de manera de evitar el maltrato y el deterioro de su salud”.

“Los animales en los circos son presentados como divertidos y originales. Sin embargo, para ser exhibidos en este tipo de espectáculos son extraídos de su hábitat natural, obligados a vivir la mayor parte de sus vidas encadenados dentro de pequeñas jaulas donde no pueden ni estirarse, allí defecan, duermen y comen. Además de que son entrenados con métodos que incluyen el castigo físico”, señaló José Kaffman, Vicepresidente de Animal Libre.

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