En lo que constituye el primer desenlace de un hecho que concitó la atención pública regional, la Dirección del Trabajo de Antofagasta aplicó multas por casi 13 millones de pesos a los dueños del restorán de comida china Panda por 18 infracciones a normas básicas del Código del Trabajo.

A estas sanciones -cuyo monto exacto de multas asciende a $12.625.367- en los próximos días podrían sumarse acciones judiciales en el ámbito de los derechos fundamentales de los trabajadores, pero ello debe aguardar a la elaboración de los informes definitivos.

La primera determinación sancionatoria fue informada este jueves por el director regional del Trabajo, Rubén Gajardo, quien sostuvo que “las sanciones aplicadas son las máximas permitidas por la legislación laboral frente a un hecho que impactó negativamente a la opinión pública por la precariedad en que la empresa mantenía a la mayoría de sus trabajadores”.

En total, son 16 los trabajadores cuyos derechos laborales habían sido vulnerados por la empresa culinaria, cuyo representante legal es Yuping Zhang. De ellos, cinco provienen de China y vivían en un conventillo colindante con el restorán, en malas condiciones de salubridad. Junto con ellos, había otros trabajadores extranjeros, como un peruano y dos colombianos.

Entre las infracciones esenciales castigadas figuran la no escrituración de contratos de trabajo, el no pago de remuneraciones o la no entrega de comprobantes de pago, no llevar registros de asistencia o no tenerlos correctamente, no declarar oportunamente las cotizaciones previsionales ni el seguro de cesantía.

En el plano de la seguridad y salud laboral se aplicaron multas por no contar con baños independientes y separados para hombres y mujeres, no informar a los trabajadores de los riesgos laborales, no entregarles elementos de protección personal, no entregar un ejemplar escrito del reglamento interno de higiene y seguridad y no mantener el lugar de trabajo en buenas condiciones de orden y limpieza.

Asimismo, la empresa fue sancionada por dificultar la fiscalización, no exhibir toda la documentación necesaria para efectuarla y, finalmente, violar la suspensión de labores.

Esto último, porque pese a tener orden de no funcionamiento desde el 4 de mayo, una segunda fiscalización al local, realizada el 10 de mayo, comprobó que los empleadores habían llevado al segundo piso del restorán a un grupo de trabajadores que estaba preparando comida en el momento de ser descubierto.

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