En la Quebrada de Escritos, sector ubicado a escasa distancia de la frontera Chile-Perú, donde el Ejército realiza permanentemente trabajos de desminado humanitario, militares dieron con dos paquetes, semienterrados, contenedores de clorhidrato de cocaína de alta pureza, según constató luego la PDI.

El hallazgo se produjo en una zona ubicada a unos 50 metros de la Ruta 5 Norte, a pocos minutos del Complejo Fronterizo Chacalluta, donde personal del Regimiento Reforzado N°4 Rancagua desarrolla estas funciones.

Hechas las pruebas de campo, la Brigada Antinarcóticos y el Laboratorio de Criminalística de la PDI comprobaron que se trataba de 2 kilos 70 gramos de clorhidrato de cocaína, avaluados en 40 millones de pesos.

Junto a la droga también se encontraron 47 ampollas vencidas en 2014 de oxitocina, una hormona sintética utilizada para inducir partos, que en Chile está permitida bajo prescripción médica.

El jefe de la Briant Arica, comisario Javier Valenzuela, señaló que entender cómo se comporta el narcotráfico en la frontera Chile-Perú, permite a la policía coordinar un trabajo con el Ejército, “por cuanto sabemos que hay lugares que están con presencia de minas antipersonales”.

Indicó que los traficantes que usan las fronteras “cruzan, ya sea por pasos habilitados o ilegales y, una vez que están en territorio nacional -Chile, en este caso- proceden a enterrar la droga, como método de ocultamiento. Llegan a Arica sin nada en su poder, hacen la transacción con el receptor final y, posteriormente, desentierran la droga y la distribuyen”.

La droga fue incautada para su análisis y destrucción, de acuerdo al procedimiento de rigor instruido por el fiscal Daniel Valenzuela.

La Policía de Investigaciones calcula que de haber llegado a manos de narcotraficantes, esta sustancia se habría convertido en más de 4 mil dosis.

PUB/VJ