El comandante en jefe de la Armada, almirante Enrique Larrañaga, respaldó el vertimiento de más de 4 mil toneladas de salmones muertos en el mar ocurrido en el mes de marzo, y que ha sido sindicado por algunos especialistas como uno de los problemas que desataron la crisis que afecta a los pescadores de la región de Los Lagos.

Sobre la decisión de permitir el vertimiento, el almirante enfatizó que el operativo fue controlado y realizado de acuerdo a las normas que establecen los convenios internacionales suscritos por nuestro país.

“Aquí existe un convenio, de Londres, que norma los vertimientos. Son muy, muy esporádicos en el mundo. Están muy restringidos”, explicó.

“(los vertimientos) se hacen sólo en condiciones muy especiales. Una de ellas es cuando está afectada la vida humana. Y estos salmones que estaban en descomposición generan un ácido que es nocivo para la vida humana, de manera que por eso las autoridades ambientales de la zona resolvieron que no era posible llevarlos a los vertederos, porque era el mismo riesgo y que la única alternativa era llevarlos al mar. Y quien autoriza eso es la Directemar y se informa a la Organización Marítima Internacional, es muy normado”, precisó Larrañaga en entrevista con El Mercurio.

La autoridad detalló que para el operativo “se escogió un punto que estaba a 75 millas del faro Corona, bastante lejos de la costa, a una profundidad de más de 3 mil metros y ahí se desarrolló el vertimiento, que fue controlado por la Directemar”.

“Hay registros de los buques que participaron, las toneladas que se virtieron y eso da el total de 4 mil 665 (tonelada)”, precisó.

Sobre los cuestionamientos y la relación entre el depósito de los salmones en el mar y la marea roja, el comandante en jefe de la Armada acotó “yo no soy científico. en general, los científicos han dicho que no hay ninguna relación entre el vertimiento y la marea roja. Yo me quedo con esa información”.

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