Es la nueva tendencia mundial. Tener o ser un empleado feliz se ha convertido en un factor fundamental para las empresas que desean crecer y convertirse en líderes del mercado al que se dirigen. Los estudios internacionales lo confirman año tras año: invertir en tener trabajadores cada día más felices y agradados con su trabajo incrementa indudablemente y hasta más de 80% la productividad de las compañías.

Una de las experiencias más exitosas está en España. Desde el año 2008 la empresa de electricidad Iberdrola acordó con su plantilla, unos 9.000 trabajadores, universalizar la jornada intensiva: trabajar de 7.15 a 14.50 con 45 minutos de flexibilidad a la hora de entrar o salir todos los días del año. El resultado fue que la empresa mejoró su productividad, ganando más de un millón de horas de trabajo anuales, reduciendo un 20% el ausentismo y un 15% los accidentes laborales. Una situación similar ocurrió con la empresa cervecera Damm, que impulsó un programa parecido con sus trabajadores.

Aunque en Chile aún estamos años luz de casos como Iberdrola y Damm, algunas empresas ya están tomando conciencia sobre la urgencia de un cambio. Según los expertos nacionales, las compañías están desarrollando cada vez más proyectos de fidelización de Capital Humano o employer branding. “La mayor riqueza que presentan las organizaciones hoy en día es el recurso humano. Todo apunta a que las organizaciones que se preocupan por el bienestar aumentan su productividad”, asegura a Publimetro Rodrigo Díaz, sicólogo de la consultora Semblante.

De acuerdo a las cifras del cuarto trimestre del Workmonitor, estudio de tendencias de la empresa de recursos humanos Randstad, la satisfacción de los chilenos con su actual trabajo subió 9 puntos porcentuales en un año y 7 en relación al trimestre inmediatamente anterior, alcanzando 73% de personas “a gusto” o “muy a gusto” con su empleador. “Sin embargo, aún estamos bastante lejos de países como México, que durante el cuarto trimestre del año alcanzó 81% de satisfacción laboral, superando a países como Noruega (79%), India (78%) y Estados Unidos (77%), con lo que se transformó en el líder del ranking mundial en esta materia, posición que viene ocupando desde el tercer periodo de 2015”, explicó Natalia Zúñiga, gerente de marketing & comunicaciones de Randstad. 

Para ella, la relación entre felicidad laboral y compromiso tiene múltiples beneficios tanto para los colaboradores como para la empresa, ya que los trabajadores que están a gusto con su trabajo se sienten más motivados, más comprometidos y son más productivos. “Un trabajador feliz disfruta con lo que hace y se entusiasma con poner en marcha nuevos proyectos. Además, apuestan por un modelo colaborativo a la hora de trabajar y asumen un rol más proactivo en su día a día. Las personas que se sienten cómodas y vibran con su trabajo, están más dispuestas a asumir nuevas responsabilidades, precisamente porque se sienten más comprometidas gracias a que valoran la inversión que su empleador está haciendo en su bienestar”, aseguró.

Una opinión similar tiene David Moreno, sicólogo laboral de la empresa de outsourcing y recursos humanos GrupoExpro. “Un trabajador feliz produce más porque la felicidad genera un estado de ánimo de energía, dinamismo, permite estar más concentrado, enfocado, creativo, activo y despierto. Siente que su desempeño laboral es un aporte y tiene sentido, y que le permite un crecimiento y desarrollo personal. Además, siente que pertenece a una empresa y equipo laboral sólido, estable y ético en su proceder. Buscará crear un mejor clima laboral y aportar a su equipo en la búsqueda del cumplimiento de los objetivos generales de todos, actuará en cohesión con el equipo en lugar de competencia insana con sus colegas”, dijo.

Relación jefe-trabajadores

Uno de los puntos centrales para impulsar la productividad de una empresa es fomentar una mejor relación de trabajo y convivencia en el binomio jefe-trabajador.

“El bienestar laboral depende mucho de las jefaturas y en el reconocimiento, porque genera mayor energía, compromiso y confianza dentro de los miembros de una organización para seguir trabajando. Si los colaboradores sienten confianza en su jefe/a ellos se sentirán motivados y, por tanto, serán más productivos. Un líder que solicita ayuda o la opinión de su equipo está incluyéndolos y motivándolos para alcanzar un objetivo común”, explica el sicólogo Rodrigo Díaz, quien enfatiza que los colaboradores que tienen mejores relaciones con su jefe, están más capacitados para enfrentar retos y conflictos.

Según Natalia Zúñiga, una compañía debe favorecer un clima laboral adecuado, en el que los empleados sean valorados y cuenten con la confianza de sus compañeros y superiores, factores clave y que están llamados a marcar la diferencia en cuanto a captación y retención de talento. 

“El trabajo es parte importante de la vida de una persona, por lo que si una compañía se preocupa de la felicidad de sus empleados mientras éstos pasan tiempo en la oficina, promocionando la salud y la satisfacción en el lugar de trabajo; determinando objetivos claros y ambiciosos, pero que permitan conciliar vida profesional-personal; generando iniciativas para mejorar el clima laboral o incluso preocupándose de pequeños detalles que eviten gatillar estrés; naturalmente este estado se extrapolará a otros ámbitos de su vida”, dijo.