“¿Señora tiene $100 para la toma?, yo le aseguro que no es pa`droga, no la usaré para tomar, me sirve luca, me sirve gamba también café, quiero almorzar”, esta canción es la que se repite una y otra vez en la puerta del Liceo José Victorino Lastarria frente a los transeúntes que pasan por avenida Nueva Providencia en la comuna del mismo lugar.

Las rimas que lanza constantemente el alumno de 4º medio, Kevin Quinteros, se mezclan con los “¿alguna cooperación para la toma?” que mucho de sus compañeros dicen para reunir dinero que sirve para comprar alimentos que compartirán entre los cerca de 100 estudiantes, que están ocupando las dependencias del establecimiento educacional creado en 1913.

El emblemático liceo se encuentra en toma desde el pasado martes 24 de mayo, día que luego de una asamblea y posterior votación decidieron por un 66% radicalizar las formas de manifestación con el objetivo de lograr respuestas por parte de las autoridades de gobierno y ministeriales.

“Hace dos semanas atrás veníamos discutiendo las reformas que está implementando el gobierno y como el 21 de mayo no tuvimos respuestas, la decisión fue irse a toma”, cuenta Carlos Noveroy, presidente del Centro de estudiantes del liceo.

Los alumnos del Lastarria saben que el movimiento estudiantil pasa por un cuestionamiento constante de los ciudadanos, quienes tras cada marcha estudiantil, autorizada o no, critican las manifestaciones de secundarios y universitarios.

Como método de cambio al pensamiento de algunas personas, los estudiantes intentan conversar con los clientes del supermercado que se encuentra a una cuadra, instancia que utilizan para pedir apoyo en alimentación.

Esta es una de las labores que la comisión de alimentación debe realizar, la que funciona a cargo del alumno Tomás Maulén (16), quien tiene la convicción que la toma producirá el cambio en las reformas estudiantiles.

“Es verdad que nos cansamos por la toma, pero seguimos acá porque es la manera que las cosas se pueden cambiar y es gratificante saber que podemos ser parte de una transformación en educación”, dice Tomás mientras le agrega mermelada a unos panes.

Organización en la toma

Además de la comisión de alimentación, existen cinco más -seguridad, finanzas, cultura, limpieza, prensa- que fueron creadas para organizar la convivencia al interior del liceo, como forma de dejar en claro que la ocupación del centro educacional es producto de las nueve peticiones internas y externas.

“Ahora hay una falsa gratuidad, una desmunicipalización a medias donde sólo se gobierna para los empresarios, por eso nos cansamos de esperar falsas reformas y exigimos un cambio en el financiamiento, democratización, gratuidad universal y fin de las pruebas estandarizadas como algunos puntos escenciales”, puntualizó Franco Parra (16), alumno de 3º medio y relacionador público del centros de estudiantes.  

La ocupación es apoyada por algunos profesores, quienes a diario los van a visitar y verifican que las instalaciones estén en orden.

“Está todo en orden y nos parece bien que luchen por las reivindicaciones, porque nos hacen sentido y apoyamos la gratuidad y calidad en la educación, lo que se arreglaría si se acaba la intransigencia de las autoridades”, mencionó Victor Godoy, profesor de artes visuales y asesor del centro de alumnos.

Luego de las últimas manifestaciones a nivel nacional, como la irrupción a La Moneda y la marcha no autorizada del pasado jueves, los estudiantes declararon que volverán más radicalizado el movimiento, pero en el Lastarria lo acompañarán junto al inicio de un preuniversitario que estará disponible desde la próxima semana para prepararse para la PSU.