Antofagasta fue el lugar que la Presidenta Michelle Bachelet seleccionó para celebrar los dos años de su segundo Gobierno, marcados tanto por la serie de modificaciones que impulsa -como la recién aprobada en el Senado Reforma Laboral- como por las reacciones que aún provoca en la opinión pública los casos SQM, Penta y Caval, este último que involucró a su hijo y nuera, Sebastián Dávalos y Natalia Compagnon, respectivamente.

En conversación con Radio Canal 95, según consignó Emol, la jefa de Estado indicó que "en Chile no existe, no hay norma institucional para anular una ley por la sospecha de alguien, no hay ningún poder del Estado que pudiera decir aquí hay sospecha de que esto no fue impecable, esto no existe", esto en relación a la actuación del ex ministro de Economía, Pablo Longueira, durante la tramitación de la ley de Royalty minero en la administración de Sebastián Piñera.

"Si fuera efectivo que hubiera una cierta redacción o cierta intencionalidad y que un Gobierno, porque acá pudo haber habido un ministro, pero siempre los presidentes firmamos las indicaciones (…) Si alguien hiciera una cosa de esa naturaleza con el objetivo de beneficiar a un grupo específico, claro sería muy grave", complementó la mandataria.

A continuación, indicó que "francamente no podría señalar eso (si existe alguna irregularidad), lo que corresponde es que haya una investigación y que la justicia determine".

"Lo que siempre el Parlamento y el Estado chileno puede hacer es mirar y decir si esta ley que tenía un cierto objetivo está funcionando o no (…) Uno siempre puede revisar y cambiar una ley, eso es lo que corresponde", complementó Bachelet.

La jefa de Estado, además, expresó de manera categórica que "si hubo cohecho o no esa parte quisiera no pronunciarme, porque sería injusto, además yo no estoy por los juicios alternativos ni populares, creo que hay que dejar a la justicia hacer su trabajo".

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