El presidente de Bolivia , Evo Morales, afirmó este lunes que "la buena vecindad y la buena hermandad no se construyen con misiles, ni con tanques de guerra", en referencia a su protesta por la supuesta existencia de una base militar chilena cerca de la frontera entre ambos países.

Morales respondió así al Ministerio de Exteriores de Chile, que el domingo negó en un comunicado la existencia de esa base y precisó que lo que hay es una "intensificación del patrullaje militar" para combatir varios tipos de delitos provenientes de Bolivia .

Según Morales, esa versión contradice unas palabras del ministro de Defensa de Chile, José Antonio Gómez, y documentos de ese departamento y de las Fuerzas Armadas chilenas que sí hablan de una instalación castrense en Cariquima, cerca de Bolivia .

El mandatario denunció el domingo la supuesta existencia de un destacamento militar chileno cerca de los manantiales del Silala, que son objeto de disputa entre los dos países.

Morales agregó este lunes que Gómez se refirió en su momento a la base de Cariquima y que conoce informaciones que indican que el Ejército chileno pondría en ese lugar un sistema de defensa antiaérea con misiles tierra-aire.

"¿Con misiles van a combatir el contrabando, el narcotráfico, los robos en la zona?", se preguntó Morales.

También citó unas recientes declaraciones de un jefe militar chileno de esa región, Pablo Onetto Jara, sobre esa presencia militar cerca de la frontera y dijo que se trata de un alto mando que está a cargo de una brigada de tanques blindados.

"Una cosa dice el canciller de Chile, otra cosa dice el ministro de Defensa, las Fuerzas Armadas y el comandante de la región. No puedo entender que el contrabando se puede combatir con misiles, con aviones o que, finalmente, se va a combatir con tanques", observó.

Bolivia ha anunciado su intención de llevar la controversia sobre el Silala ante la Corte Internacional de Justicia (CIJ) de La Haya al considerar que Chile hace desde hace más de un siglo un "uso abusivo" de este recurso natural.

Según el Ejecutivo boliviano, la preparación de esta causa legal tardará dos años y la deuda que habría contraído Chile por el consumo de esas aguas en cien años estaría cifrada en mil millones de dólares.

Chile, en cambio, defiende que se trata de un río que discurre por territorio internacional y que tiene derecho al uso de ese recurso natural.

Ambos países ya están enfrentados en la CIJ por la centenaria reivindicación boliviana de recobrar una salida al Pacífico, perdida en una guerra a finales del siglo XIX.

En su comunicado del fin de semana, la Cancillería chilena también dijo que el Gobierno de Bolivia "busca desviar la atención de sus problemas internos con alegaciones falsas en contra de Chile".

Las autoridades chilenas consideran "totalmente infundada" la acusación y afirmaron que "la única instalación militar en la zona del Río Silala se encuentra en el lado boliviano, apenas a 1,5 kilómetros en línea recta de la frontera con Chile, y Bolivia debiera responder por esa presencia militar permanente en la frontera"

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