Es sábado 26 de diciembre y es el último día arriba del barco Esperanza junto con toda la tripulación, y los voluntarios chilenos y argentinos que han acompañado durante todo el viaje por Chile, donde tenían el objetivo de concientizar a la población sobre la protección de glaciares y ahora a la llegada de Argentina están a cargo de una campaña de bosques para denunciar que el país vecino se encuentra en emergencia forestal, ya que de acuerdo a la FAO es uno de los 10 países que mas destruyen bosques en el mundo.

Estos cinco días de viaje, han servido para aprender acerca de la protección en forma general del medio ambiente por medio de las campañas que lleva a cabo la ONG, pero también con la enseñanza a bordo de cada una de las personas que integran el Esperanza. 

A pesar que el viaje no estuvo excento de dificultades médicas, productos de la particularidad de estar por primera vez navegando, estas las pude llevar de buena manera con la ayuda de la enfermera a bordo, Mariona.

Mariona Márquez (32) es una chica española que viene viajando con Greenpeace en el barco Esperanza desde hace un poco menos de tres meses desde Panamá, y es parte de la organización desde hace tres años, cuando decidió dar un vuelco radical a su vida, dejó su trabajo de enfermera en un hospital para trabajar como “diálogo directo”, contactaba a personas en la calle para hacerse socio de Greenpeace. 

“Dejé mi casa, mi trabajo y me fui a Canarias para cambiar todo en mi vida, ahí mi pareja ya estaba en Greenpeace y se me dio la oportunidad de trabajar como diálogo directo, no lo pensé dos veces y dije que si”, cuenta Mariona mientras se toma un momento para hacer su guardia. 

Mientras Mariona esta en Puerto Madryn con el barco Esperanza, Bruno su pareja, esta viajando en el Arctic Sunrise por Europa, donde realiza actividades como marinero. 

El estar separados durante tres meses le genera nostalgia a Mariona, pero siente que el permanecer a bordo de una causa que ella tiene convicción, la cautiva para seguir adelante. 

“Se extraña mucho, pero sabiendo que todo se termina y llegará el día de volver a casa es mejor, tienes mas experiencias que compartir, también es bueno echar de menos y cuando te reencuentras es lo mejor. A pesar que uno echa de menos, siento que estoy contribuyendo a mejorar las cosas para todas las personas que están ahora y para las que vendrán, y eso me deja más que conforme”, señala Mariona. 

El cambio de vida que vivió la enfermera que tenía toda su vida en Barcelona, España le ha servido para poder ver su profesión desde otra perspectiva, ha añadido elementos para entregar un servicio más integral, pero también se ha podido nutrir de conocimientos de otros aspectos.  

“El trabajo arriba del barco a diferencia de un hospital es totalmente diferente, acá uno puede tener un contacto directo con los pacientes, donde no tan solo ayudo a sanar a las personas que van adentro del barco, sino que se genera una relación. Yo cuido como enfermera, pero con Greenpeace también cuido como persona a todo el medio ambiente, esto me ha permitido ser más integral”, dice Mariona en mi última conversación con ella. 

El próximo 30 de diciembre el barco Esperanza llegará a Mar del Plata, lugar donde terminará la aventura de Mariona Márquez por estos tres meses, pero luego de un descanso por el mismo período, volverá a embarcarse en otro barco Greenpeace para seguir ayudando a sanar al medio ambiente.