El año 2015 en Chile estuvo marcado por grandes cambios sociales y culturales. No solamente hubo reformas polémicas, sino que también cuestionamientos y transformaciones de los paradigmas más arraigados en la sociedad chilena, como el aborto y el Acuerdo de Unión Civil (AUC).

Además, en el mundo hubo importantes revoluciones, protestas sociales y repudio a la corrupción. Todo este panorama no fue producto del azar, sino que, según la astrología, responde a un ciclo ancestral.

“Desde hace un par de siglos muchos estudiosos de la historia han intuido que los procesos colectivos se dan cíclicamente, con sucesos y cambios que parecen repetirse, como las dos guerras mundiales o las depresiones económicas", señala Gonzalo Pérez, psicólogo experto en astrología arquetípica y docente de la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico.

"Pero solamente en este siglo XXI, con la nueva tecnología, ha sido posible comprobar que esos fenómenos sociales, culturales, políticos, corresponden siempre a ciertas configuraciones de nuestra Tierra con los grandes planetas del sistema solar. Tal como lo adelantó Nostradamus, por ejemplo”, afirma.

Estos ciclos planetarios influirían en los procesos históricos de cada nación, al tener un impacto en cada individuo.

“La visión actual predominante plantea una sincronicidad energética, un coincidir en el tiempo de patrones energéticos -o arquetipos- que se expresan en cada nación, en cada individuo y en la Tierra entera”, agrega Pérez, pionero en Chile de la psicoterapia humanista.

Desde la astrología arquetípica, explica que el proceso de cambio y de protesta que experimentó Chile y el mundo tiene una base en los astros.

“Lo que sucedió en 2015 tiene que ver con una configuración planetaria larga que partió en 2010, que se presenta cada 50 años y que en toda la historia de la humanidad coincide siempre con períodos de extremismo social, drásticos cambios políticos, apasionada lucha por libertad e igualdad, creación de nuevos estilos de vida y formas artísticas inéditas, liberación sexual y un generalizado enfocarse en el futuro, donde todo tiene que estar cambiado", apunta.

"Es por eso que el 2015 se distinguió por revolución y reformas, en definitiva, cambios. Esta configuración estuvo activa en el tiempo de la Revolución Francesa, por ejemplo, y por última vez entre los años 1960 y 1972, el momento de los hippies”, añade Pérez, autor de los libros "Los mundos del Eneagrama. Miradas desde Chile Un Espejo" (2015) y "Cósmico: el viaje del alma por la sabiduría de los doce signos" (2008).

El expero añade que las revoluciones no solamente se dieron en Chile, sino en todo el mundo, destacando los cambios políticos en Venezuela y Argentina en Latinoamérica.

“El ciclo que estuvo presente en 2015 unifica a todas estas épocas de terremotos sociales y saltos creativos hacia el futuro en una emoción colectiva de rebeldía, una exigencia intransable de honestidad, un extremismo que quiere destruir todas los obstáculos que separan de lo ideal, pero también un deseo profundo de hermandad”, explica el psicólogo especialista en astrología.

Gonzalo Pérez Benavides ahondará sobre estos temas en dos conferencias que dictará en la Escuela de Psicología de la Universidad del Pacífico el jueves 21 y martes 26 de enero del 2016.

Sus exposiciones tratarán sobre “Este desconcertante apocalipsis: sentido y compresión de los rudos tiempos que vivimos” y contará sobre “Cómo esperar el fruto feliz: ¿Qué hacer mientras se despliega la gran transformación? Sanar, crear, gozar…”.

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