En estas fiestas de Navidad y Año Nuevo, el abundante consumo de comida y de alcohol suele ser la tónica. Incluso, se estima que sólo en la Noche Buena se puede alcanzar un consumo calórico de casi 3 mil calorías, lo que sumado al resto de la alimentación del día, fácilmente de puede duplicar la cantidad necesaria de calorías diarias. 

Por eso, la docente de la carrera de Nutrición y Dietética de la Universidad del Pacífico, Stefanie Chalmers, dice que la ingesta alimentaria de fin de año puede ser definitivamente poco saludable. 

“Incide principalmente la elevada ingesta alcohólica; el alto consumo de grasa a través de preparaciones con crema, mantequilla, cortes de carne con grasa o piel; el comer abundante cantidad de productos de repostería, como galletas y pasteles típicos de la ocasión, pan de pascua y la alimentación desordenada, donde se consumen durante todo el día alimentos altos en calorías y azúcar, que rápidamente promueven las ansias de volver a comer más”, explica la nutricionista. 

A modo de ejemplo, la experta señala que con lo que se come en la noche de Navidad se puede superar con creces las 2.000 Kcal/día que en promedio son las necesarias para un adulto, lo que promueve una gran acumulación de reserva calórica en forma de tejido adiposo, además de variados malestares gástricos. 

“Considerando que un trozo de pan de pascua puede aportar 300 Kcal, que un solo pastel navideño puede aportar otras 400 Kcal, 1 vaso de cola de mono 300 Kcal y que podemos consumir más de 800 kcal en refrescos, ya sumamos 1800 kcal a una cena común de navidad que fácilmente alcanza 800 Kcal, generando un cómputo calórico nocturno de 2600 Kcal, sin considerar la posibilidad de repetición del plato, el consumo de otras bebidas alcohólicas y todo lo que se consume durante el día entre galletitas navideñas, caramelos y demases”, indica. 

Es por ello que Stefanie Chalmers ofreció algunos tips para evitar caer en excesos peligrosos: 

- Hidrátese abundantemente durante todo el día, ya que la pérdida de líquido no solo activa el reflejo de la sed, sino que junto a ello se suele percibir una falsa sensación de apetito. 

- Alterne el consumo de alimentos calóricos con alimentos hipocalóricos que ofrezcan saciedad (por ejemplo, reemplace algunos trozos de queso por bastones de zanahoria con salsa de yogurt). 

- Evite los alimentos con grasa y los alimentos fritos. Prefiera la cocción al vapor, a la plancha o el asado, y descarte todos los trozos grasos y la piel de los pollos. 

- Evite las bebidas con azúcar y sustitúyalas por jugos naturales o infusiones. No solo lo ayudarán a mantener la línea y la salud, sino que, además, sus variadas propiedades saludables lo harán ver radiante y lo mantendrán con ánimo. 

- Disminuya todo lo que pueda el consumo de alcohol, ya que contiene muchísimas calorías, no aporta elementos nutritivos, es tóxico para el organismo y, además de ser caro, suele dejar un aliento poco agradable. 

- Evite los excesos y coma de forma pausada, porque aunque se esté acabando el año, tiene otro nuevo para seguir disfrutando. 

- Consuma abundantes frutas y verduras. Lo ayudarán a quedar más satisfecho sin necesidad de llenar su estómago con alimentos altamente calóricos. 

- Sirva su ración en un plato mediano a pequeño y no lo vuelva a llenar, ya que si siente apetito aún después de consumir una porción común, es probable que sea solo antojo. Debe evitar el exceso hidratándose más o bien consumiendo una segunda ración, pero de ensaladas. 

- Incorpore cebiches y caldos de mariscos frescos en el menú, ya que ofrecen pocas calorías, incorporan verduras y ofrecen gran saciedad con un contenido de nutrientes realmente provechoso. 

Y por último, “no olvide que las fiestas son felices gracias a la compañía y que la comida es sólo un aderezo”, finaliza la docente de Nutrición y Dietética de la Universidad del Pacífico. 

PUB/JLM