El cáncer cervicouterino es uno de los cánceres más frecuentes en las mujeres en todo el mundo. Cada año se detectan más de 530 mil nuevos casos y 270 mil muertes relacionadas con esta enfermedad, mientras que, en Chile, según cifras del Ministerio de Salud, 587 pacientes fallecieron por esta afección en 2011.

Más del 99% de los casos de cáncer cervicouterino están relacionados con la infección por el Virus de Papiloma Humano (VHP), infección que se trasmite por contacto sexual y que puede ser asintomática. Sin embargo, no todas las mujeres infectadas por VHP necesariamente desarrollarán cáncer. Es más, se estima que el 80% de las mujeres tendrán una infección por este virus en algún momento de su vida.

Aproximadamente el 90% de todas las infecciones por Papiloma Humano se eliminan por el sistema inmunológico; no obstante, un grupo de mujeres puede evolucionar con infección prolongada e incluso desarrollar un cáncer debido a cambios secundarios en las células en el cuello uterino.

Por esta razón, las orientaciones médicas de países de todo el mundo recomiendan que las mujeres en edades de riesgo deben recibir vacunas contra los tipos más comunes de VPH relacionados con el cáncer cervical y mantener un control periódico que evalúe la presencia del virus por técnicas moleculares y/o citológicas (Papanicolau) de cuello uterino.

Nuevas técnicas de diagnóstico          

A pesar de las indicaciones específicas del Papanicolau, este no puede identificar si el ADN del virus está presente en la muestra tomada a las pacientes. Por esta razón, se ha comenzado a recomendar otro tipo de pruebas que verifique la presencia del ADN del VPH de alto riesgo como la detección principal y evaluación de riesgo en cáncer cervicouterino. Justamente ese es el principal tema del encuentro médico Detección del Cáncer Cervicouterino en Latinoamérica, que comenzó hoy en Santiago y que reunirá hasta el viernes a especialistas de Estados Unidos y de diez países latinoamericanos, donde se expuso evidencia científica sobre la efectividad de las nuevas técnicas de tamizaje para diagnosticar tempranamente el riesgo de contraer esta enfermedad.

En ese sentido, el Dr. Tom Wright, profesor emérito de Patología y Biología Celular del New York Presbyterian Hospital y del Columbia University Medical Center, en su visita a Chile, explicó que “la prueba PAP no es capaz de detectar entre el 25% y el 50% de las lesiones precancerosas, razón por la que una mujer debe hacerse este examen muchas veces en su vida”.

El especialista, quien además participó en el estudio Athena –el más grande realizado para investigar el papel de la prueba molecular de VHP en el tamizaje del cáncer de cuello del útero en EE.UU.–, indicó que “en los últimos 15 años se han usado nuevos exámenes que son capaces de detectar en un 95% los casos de mujeres que desarrollarán cáncer”.

Así, en abril de 2014, la prueba Cobas ® VHP fue aprobada por la Administración de Medicamentos y Alimentos (FDA, por sus siglas en inglés), como una herramienta de tamizaje que identifica a las mujeres que tienen mayor riesgo de desarrollar un cáncer cervical, permitiendo una determinación más exacta y confiable. Esta prueba de tamizaje proporciona cuatro resultados a partir de una sola muestra, utilizando un solo análisis, a través de la tecnología molecular.

Las ventajas en comparación con otras pruebas médicas son claras. El doctor Wright comentó que “una prueba de tamizaje primario de VHP requiere menos equipos técnicos, no depende del criterio humano, es mucho más sensible y es completamente objetiva. En definitiva, una prueba de tamizaje de VHP previene más cánceres, ya que es un examen molecular que pesquisa la existencia del virus. Por su parte, en citología se busca el cambio de las células y se determina, a través del ojo humano, que es subjetivo, si son precancerosas o no y es posible que no se entreguen resultados exactos”, sostuvo el especialista.

La prueba Cobas ® VPH ha sido clínicamente validada por el estudio Athena, con el fin de identificar los distintos grupos de mayor riesgo y actualmente países en Europa, Norteamérica y Latinoamérica están incorporando progresivamente la prueba molecular en sus programas de tamizaje, ya sea independientemente o asociado al Papanicolau.

Asimismo, en la última actualización de las Guías Clínicas Auge para el Cáncer Cervicouterino en Chile (diciembre de 2015) se sugiere su incorporación como posible herramienta de tamizaje para mujeres con edad de riesgo de este cáncer.

PB/MC