Ante la visita que realizará este domingo a nuestro país el canciller de Bolivia, David Choquehuanca, con la intención de revisar la condición en que desarrollan sus labores los choferes de camiones de ese país en los puertos de Arica y Antofagasta, el canciller Heraldo Muñoz volvió a fijar la posición de Chile.

“Ya lo he dicho, y lo ha dicho la propia Presidenta de la República: Esta es una visita privada. Se siguió la advertencia que hicimos y nos entregaron una nota respecto a la visita, pero no hemos acordado un programa como corresponde a los intercambios diplomáticos cuando un personero visita otro país. Por lo tanto, sigue siendo una visita privada, y se tiene que seguir todas las recomendaciones y los requisitos de la Ley chilena y también la portuaria”.

“Es decir, si yo, canciller de Chile, como he estado en el puerto de Arica, he tenido que entrar siguiendo en primer lugar un briefing de seguridad, viendo un video, para luego ponerme yun chaleco y un casco y luego ser llevado al interior del puerto, evidentemente que un extranjero tiene que hacer lo mismo, las reglas son claras para todos, más aún en la condición en que él viene, que es de una visita privada, le pondremos a disposición la seguridad para que sus desplazamientos sean lo más fluidos y seguros posibles.

Indicó que la advertencia antes referida “tuvo que ver con la necesidad de que cuando un personero viaja a otro país, tiene que notificar ‘por nota’ su intención de llegar, la composición de la delegación. Y si se trata de una visita de trabajo tiene que ser un programa acordado”.

Y ante la posibilidad que el canciller Choquehuanca se sienta menoscabado si debe ponerse un peto o un casco para ingresar a los puertos que desea inspeccionar, Heraldo Muñoz fue claro en señalar que eso no tendría base, “porque yo, canciller de Chile, como canciller de la República, me he tenido que someter a las mismas reglas. Las reglas que no son discriminatorias, que son iguales para todos, tienen que se aceptadas”.

Finalizó precisando que Chile es un país abierto, es un país dialogante que quisiera con sus vecinos la mejor de las relaciones. Cuando alguien viene a su casa quisiéramos ser notificados e invitar, y no que un invitado se vaya a meter a meter a los dormitorios o a la cocina sin permiso. De modo que las cosas tienen que hacerse de acuerdo a los protocolos, de acuerdo a la práctica diplomática que es muy antigua. Yo no me iría a meter a otro país sin notificar, sin acordar un programa, sin seguir los protocolos y el respeto que se deben dos naciones independientes”.

ATON/MM