El arzobispo de Santiago, Ricardo Ezzati, presidó la misa de desagravio realizada en la iglesia de la Gratitud Nacional, templo católico atacado durante la marcha del pasado jueves.

En el lugar irrumpieron un grupo de encapuchados quienes saquearon y destruyeron los símbolos católicas, incluyendo un crucifijo que utilizaron como barricada, quedando este completamente destruido.  

Hasta el lugar han acudido decenas de personas, quienes han manifestado su rechazo por lo sucedido. 

Mediante un comunicado dirigido a los feligreses, el cardenal señaló: "La intolerancia de los fanáticos y su violenta irracionalidad ha sido una grave ofensa a Dios y a toda la comunidad de los creyentes en Cristo. Ha dejado huellas dolorosas en agresiones y maltrato a varias personas y en la destrucción y daño al patrimonio artístico y religioso del principal templo del país", afirmó.

"Hemos llegado para pedir respeto, no sólo como católicos sino como personas", indicó a 24 Horas una representante del Colegio Santa Úrsula.

A partir de las 19 horas, y una vez culminada la misa, se realizará una velatón en el frontis de la iglesia ubicada en Cumming con Alameda, en manifestación por el ataque. 

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