Este jueves se inaugura el Quinto Foro Mundial de la Bicicleta en nuestro país, una de las instancias globales más importantes en torno a la discusión que hoy se da en el mundo sobre el uso de la bicicleta como un medio de transporte eficiente y amigable con el medio ambiente. Al respecto, uno de los más destacados expositores, el experto en transporte y director de la organización Despacio.org Carlos Felipe Pardo, comenta con Publimetro las claves que vivió Colombia en este ámbito desde fines de los 90’s y cómo se ve a Chile desde el extranjero.

Bogotá inició a finales de los 90 un proceso de transformación urbana que implicó quitarle espacio público a los autos y devolvérselo a los peatones, a los ciclistas y al sistema de transporte público de BRTs llamado Transmilenio. Un proceso exitoso que marcó un ascenso en cuanto a la movilidad en Bogotá y que la convirtió en un modelo para Latinoamérica. ¿Cuáles fueron las claves de ese proceso?

Lo primero fue la voluntad política del alcalde y que tuviera las atribuciones para tomar decisiones grandes, generando un cambio sustancial en la política de planificación urbana, donde le dio a la bicicleta un rol predominante.

Además influyó que la bicicleta se usaba desde hacía 50 años de manera importante, es uno de los deportes nacionales más importantes junto al fútbol. Tenía una fuerza social y cultural muy importante que fue la base para poder generar cambios importantes en el uso de la bicicleta. Se pasó de considerarla para recreación y deporte a una alternativa de transporte como algo normal.

También hubo un componente ciudadano muy importante que jugó un rol fundamental entre 2008 y 2009, precisamente porque al alcalde de turno no le importaban las bicicletas. Ahí la sociedad civil comenzó a ser protagonista en los cambios.

¿Qué papel juega hoy el uso de la bicicleta como medio de transporte respecto de otros modos?

En términos de cifras, se estima que pasó de tener menos de 1% en los últimos años a un 5% de los viajes diarios en Bogotá. En relación a los social lo más importante es que cambió la percepción de ser un elemento deportivo o recreacional a tener un rol de transporte reconocido por la ciudadanía como tal. Antes la bicicleta la utilizaban vigilantes, jardineros y pobres, pero hoy la utilizan ciudadanos cualquiera y ya se acabó esa connotación de pobreza.

¿Cómo ves la realidad latinoamericana en comparación con los avances que presentan países de Europa ,en ciudades como Londres o Copenhague que son algunos referentes?  

Chile, Colombia, Brasil y Argentina son los países que están liderando el uso de la bicicleta. Y nos hemos dado cuenta, según un estudio del BID en más de 50 ciudades latinoamericanas, que hace 10 años atrás ni siquiera había una percepción y hoy ya tenemos datos concretos de cómo, dónde y cuándo se usa. Ha surgido una tendencia a construir infraestructura segregada y con un alto estándar de calidad, como lo ha hecho el Minvu hace muy poco en Chile con sus recomendaciones de cicloinclusión, lo que antes era impensado.

¿Cómo se vemel escenario chileno en el uso de la bicicleta desde Colombia?

Siempre se habla de Bogotá como el gran ejemplo latinoamericano, pero yo creo que tanto Santiago como Buenos Aires son dos ciudades que han logrado avances increíbles en el uso de la bicicleta. Nosotros no hemos podido implementar biciestacionamientos en u invertida y acá en Chile hay muchos por todas partes. Tienen sistema de bicicletas públicas de tercera generación y eso ha generado una mejora que pone a Santiago como un modelo en muchas cosas. Por ejemplo, la cantidad de viajes en Santiago, que llega a 1 millón diario, es mucho mayor a los de Bogotá, que no sobrepasan los 700 mil.

¿Cuál es la importancia del Quinto Foro Mundial de la Bicicleta que comienza mañana en nuestro país?

El foro es una iniciativa maravillosa que ande desde la sociedad civil, desde las distintas organizaciones, que no busca ánimo de lucro para nada y que fundamentalmente lo que hace es incrementar la visibilidad de la bicicleta como una opción de transporte y de sostenibilidad, y que puede ayudar a resolver muchos de los problemas contemporáneos como las contaminación o la congestión vehicular. Una política de transporte sin la bicicleta como un componente fuerte nunca va a generar impactos sustanciales. La bicicleta tiene que tener un rol fundamental en esto.