Era la tarde de este martes en la Playa Grande de Cartagena, cuando el sonido de las cumbias que salía de los celulares de los bañistas se empañó con el griterío que provocó una curiosa persecución policial. Un hombre acusado de haber robado a una mujer cruzó toda la playa perseguido por dos uniformados. Con el objetivo de escapar, no encontró nada mejor que lanzarse al agua. La jugada provocó un problema para Carabineros quienes, en el mar, no tienen juridiscción. Jaque mate. 

Por lo mismo, aunque había al menos seis oficiales de Carabineros a menos de dos metros del presunto delincuente, nada podían hacer más que esperar a que saliera. El hombre que arrancaba, sabiendo que afuera lo esperaba la ley, comenzó a dilatar la situación nadando mar adentro, cuestión peligrosa pues la playa tenía prohibición de baño por la presencia de la fragata portuguesa.

Como era de esperarse, la escena no pasó inadvertida para los bañistas, quienes dejaron de lado los refrescos y las palmeritas para ir a buscar a los salvavidas. Estos, atentos a lo que sucedía, sin dudarlo se lanzaron al mar, pero no contaban con que el presunto delincuente fuera tan escurridizo. De hecho, en reiteradas ocasiones logró escapar nadando de un lugar a otro. 

De forma paralela, oficiales de Carabineros se contactaron con la Armada, quienes son los encargados de hacer que las leyes se cumplan en el mar de Chile. Por lo mismo, cerca de cuatro policías marinos terminaron metiéndose al mar para detener al presunto ladrón. 

Casi 45 minutos pasó el hombre en el mar antes de ser detenido. A la fuerza, lo sacaron del agua. A la fuerza, porque sabía que iba a caer en manos de Carabineros y porque además el sol a esa hora de la tarde golpeaba fuerte en la playa. 

Tras la detención, varios bañistas comenzaron a pedir sanciones inmediatas para el presunto ladrón. De hecho, la pena que exigían los testigos era que se el hombre recibiera golpes de pie en esa parte del cuerpo que le sirve al ser humano para sentarse. Pero como en Chile todos tienen derecho a un juicio justo, Carabineros se abstuvo de seguir la petición de los bañistas. 

Por su parte, el detenido defendió su inocencia. “Yo no soy delincuente”, gritó y luego insultó a la prensa. De hecho, a los periodistas les transmitió la idea de que si sus madres fueran un animal, de seguro ladrarían. Obviamente dijo eso, pero con un lenguaje mucho más vulgar. 

“Debo decir que la persona detenida tenía un amplio prontuario policial”, dijo a 24 Horas uno de los carabineros que participó en la detención del presunto delincuente. 

Tras el hecho, fue puesto a disposición la Justicia. 

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