Fueron representantes de más de 30 países los que dijeron presente en el II Foro Internacional por la Seguridad Vial Infantil (Fisevi), que se desarrolló en Santiago durante la jornada de ayer y hoy. La idea era debatir y plantear la gran preocupación que manifiestan los gobiernos y especialistas en torno a que en los siniestros de tránsito, las principales víctimas con causa de muerte están entre los 5 y los 29 años de edad. Cifras a nivel global que se acrecientan en la realidad Latinoamericana.

En el foro se concluyó que en particluar Chile muestra un estancamiento en reducción de los siniestros viales, a pesar de las medidas implementadas por las autoridades. Ante esto, se propone generar políticas públicas de alto impacto a fin de detener esta realidad, además de que distintos  expertos mundiales proponen que siniestros viales sean considerados como un problema de salud pública.

“Apoyar a los gobiernos de América Latina y el Caribe para que la seguridad vial infantil esté presente en la agenda política y pública, para contribuir al desarrollo de iniciativas que atiendan las necesidades de los niños en las vías", fue uno de los principales compromisos asumidos por los representantes de los diferentes países de la región, que suscribieron la Declaración de Santiago, durante el acto de clausura del Fisevi. 

En la Declaración de Santiago se propuso promover "la legislación en materia de seguridad vial infantil en los países de Latinoamérica que aún no cuenten con este tipo de reglamentaciones y a contribuir a la mejora de la legislación relativa a seguridad vial infantil, con el objetivo de garantizar las condiciones mínimas de seguridad necesarias en el traslado de los niños”. En este sentido, el compromiso incluye “promover el control, la fiscalización y sanción para el eficaz cumplimiento de la legislación mencionada anteriormente”.

En su llamado los expertos denunciaron que cada cuatro minutos un niño muere en siniestros viales en el mundo y que son más de 20 mil los lesionados que a diario causan. Una de las razones por las cuales este año se escogió a Chile, como sede de este encuentro, fue por las altas tasas de mortalidad infantil en las rutas: en la última década mil trescientos menores de 17 años fallecieron por esta causa, según comentó el ministro de Transportes y Telecomunicaciones de Chile, Andrés Gómez-Lobo, quien participó en la inauguración del evento.

No obstante, en la Declaración de Santiago se invita también a compartir las buenas prácticas y experiencias que se llevan a cabo en distintos países, como ha sido el caso de las nuevas exigencias que ha normado Chile para el traslado seguro de niños en vehículos livianos, como es la certificación de los Sistemas de Retención Infantiles y el aumento de la edad para que los menores viajen en sillas en automóviles.

Redes con la sociedad civil

Otros de los puntos propuestos fue el de generar una red de trabajo con participación pública-privada y Organizaciones de la Sociedad Civil, para realizar investigaciones y compartir datos e información relevante, a efectos de lograr un conocimiento robusto de la realidad de América Latina.

Asimismo se insta a hacer seguimiento al impacto de las medidas en las cifras de accidentes de tránsito y efectuar análisis de los países cuyas cifras de accidentes están estancadas, por ejemplo, Chile, aunque se hagan esfuerzos y se trabajen nuevas normativas. 

Preocupa el transporte escolar 

Entre los temas destacados del foro estuvo la presentación a cargo de la Fundación Gonzalo Rodríguez y FedEx, de un estudio sin precedentes a nivel regional sobre la situación actual del Transporte de niños en buses escolares, el cual se realizó en las ciudades de Buenos Aires (Argentina), San Pablo (Brasil), Santiago (Chile), Bogotá (Colombia), México DF (México), Asunción (Paraguay), Lima (Perú), Madrid (España), Nueva York (Estados Unidos) y Montevideo (Uruguay). El estudio acreditó que existe una gran disparidad entre los países de la región en cuanto a normativas y reglamentaciones. Por ejemplo, la ciudad de Nueva York alcanza los más altos estándares técnicos y legales, y calificó con “5 estrellas”, seguido de Santiago, Buenos Aires y Montevideo, con “4 estrellas”. La peor evaluación fue para Ciudad de México, con “1 estrella”.

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