Lograr detener el curso de la Esclerosis Lateral Amiotrófica, ELA, es el último desafío de Dra. Soledad Matus, investigadora de la Fundación Biomédica Neurounion y del Instituto Milenio de Neurociencia Biomédica (BNI). Los estudios realizados por la Doctora en Ciencias Biológicas de la PUC pretenden demostrar que un compuesto descubierto el año 2013 por el Dr. Peter Walter, de la Universidad de California, San Francisco, puede evitar la muerte de las motoneuronas –responsables de los movimientos voluntarios en las personas- y de esta manera, retrasar la progresión de la enfermedad, disminuyendo los síntomas y mejorando la expectativa de vida. 

La complejidad del funcionamiento cerebral y neuronal, especialmente las consecuencias que ocasionan un mal funcionamiento -y que se traducen en enfermedades devastadoras- llevó a la científica a especializarse en el estudio de patologías neurodegenerativas. Y en ese contexto, a iniciar el proyecto “Impacto del estrés celular en la Esclerosis Lateral Amiotrófica (ELA)”, el cual cuenta con el financiamiento de Fondecyt.

“Este proyecto lo que propone, por una parte, es entender por qué y cómo se produce la muerte de las neuronas encargadas de los movimientos. Además, busca detener la muerte a través de este nuevo compuesto, que hasta ahora nunca ha sido utilizado para combatir la Esclerosis Lateral Amiotrófica”, manifiesta la Dra. Matus. La línea de investigación del Dr. Walter,  profesor y director del Departamento de Bioquímica y Biofísica en la Universidad de California, San Francisco, no estudia ni trabaja la ELA, “pero sí entiende que el desarrollo de este tipo de compuestos puede tener una consecuencia terapéutica para esta patología y otras enfermedades, estableciéndose así estas relaciones de colaboración”.

Sin duda, una de las principales características del compuesto analizado es la capacidad de atravesar la barrera hematoencefálica, pudiendo llegar a las células del sistema nervioso central e impedir el daño y posterior muerte por estrés. Además no es tóxico y se necesitan concentraciones muy bajas para producir el efecto deseado. 

La investigadora explica que actualmente los estudios se encuentran en etapa pre clínica. “Estamos trabajando con modelos de animales transgénicos y comenzaremos los tratamientos para evaluar los posibles efectos benéficos en el desarrollo de la enfermedad. Hasta ahora sabemos que en modelos de estudio normales, sin ninguna enfermedad, mejora la memoria. Una vez hecho los estudios en nuestro modelo de ELA, y si resultan exitosos como esperamos, esperamos que en un futuro se pueda hacer los ensayos clínicos.”.

Un camino sin retorno

La Esclerosis Lateral Amiotrófica es una enfermedad neurodegenerativa, en que las células motoneuronas del sistema nervioso disminuyen gradualmente su funcionamiento y mueren, provocando así una parálisis muscular. “Es muy difícil de sobrellevar. En un comienzo genera parálisis progresiva, que afecta la pérdida motora de las extremidades, esencialmente en los músculos voluntarios. Así, los pacientes tropiezan o se le caen objetos, sienten fatiga en brazos o piernas, presentan dificultad para hablar y sufren calambres musculares y tics nerviosos. Es muy agresiva”, explica la Dra. Soledad Matus. Al morir esas neuronas se produce una desconexión con los músculos, entonces finalmente el paciente termina imposibilitado de moverse.

La debilidad muscular dificulta el caminar de los pacientes, provocando problemas de coordinación y posteriormente, afectando las actividades cotidianas. También comienzan a aparecer espasmos y pérdida de masa muscular. La parálisis ataca al tronco, situación que incide en problemas para masticar, tragar y respirar, por lo que es necesario utilizar ventilación mecánica. Posteriormente, puede ocurrir un paro respiratorio que conlleve a la muerte. 

Esta patología afecta principalmente a los hombres, con una incidencia anual de dos casos cada cien mil habitantes. Lo habitual es que los primeros síntomas aparezcan alrededor de los 54 años, y su tasa de mortalidad es similar a la que provoca el cáncer a la piel. El 90% de los casos es de origen espontáneo, mientras que el 10% tiene una causa de tipo genética.

La Dra. Matus se refiere a que la concepción de la Esclerosis Lateral Amiotrófica ha cambiado en este último tiempo. “Está pasando de ser considerada 100% una enfermedad motora a establecerse que es un mal un poco más heterogéneo de lo que se pensaba antes, en términos de que no afecta exclusivamente al sistema motor. Existe una proporción de pacientes que tiene ELA que además desarrolla alteraciones cognitivas o de la personalidad que se parecen más a lo que uno conoce como demencia. Entonces, es un síndrome que afecta el movimiento, pero también a las capacidades cognitivas. Es muy heterogénea”, enfatiza. 

ELA en Chile

Según cifras entregadas por el Instituto Milenio de Neurociencia Biomédica (BNI), en Chile esta patología afectaría aproximadamente a 400 personas. En general el 50% de los pacientes muere a los cinco años de haber sido diagnosticados. Sin embargo, no existen datos oficiales sobre la enfermedad. 

“Dentro de lo que sabemos de la ELA es que justamente las motoneuronas que mueren, están en una condición de estrés particular, el cual muchas veces puede producir la muerte de la neurona. Nuestra hipótesis es que el compuesto estudiado podría detener esa muerte. De ser positiva, eventualmente estaríamos en condiciones de construir el camino de una cura para este mal”, comenta la científica.

PB/MC