Las lluvia no fue obstáculo este domingo en Chiloé para que los habitantes de las distintas comunas isleñas se mantuvieran en los bloqueos de ruta, pese a los llamados del Gobierno y de autoridades religiosas que instaron a abrir los caminos para permitir el paso de camiones con víveres y combustible.

Durante la jornada dominical, los dirigentes del movimiento chilote se reunían para analizar los pasos a seguir respecto de los bloqueos y la posibilidad de avanzar en acercamientos con el Ejecutivo y las apuestas están puestas en que las conversaciones puedan retomarse entre el lunes y martes.

Hasta ahora no ha habido una decisión concreta respecto de qué se hará con las interrupciones de los caminos, luego de que este domingo, en la madrugada, se permitió el paso de personas que necesitaban viajar al continente.

Paralelo a ello, en los puntos donde los chilotes mantienen los bloqueos con barricadas y camiones cruzados en las vía, las conversaciones están marcadas por el malestar frente a lo que califican como “desidia de la autoridades”.

“A los políticos no les conocemos ni la cara. Nunca les hemos importado y la pesca chilota se está muriendo con esto”, exclama Manuel Paredes, pescador artesanal de 46 años, mientras prepara su bote para salir a la mar desde el sector de “Cancha de los Huasos”, en Ancud.

A poca distancia de allí, está el puente Pudeto y el bloqueo del lado sur del viaducto, donde se a diario se concentran los ancuditanos, donde un grupo de pescadores busca capear al lluvia ydecide construir un toldo para guarecerse, con palos y techumbres que ha traído un campesino de la zona de Mar Brava.

Paredes asegura que ha tenido que salir a la mar y extraer mariscos, pese al riesgo de que estén contaminados por la presencia de la marea roja que, en la zona, atribuyen al vertimiento d salmones podridos en la zona de Cucao.

“Hay que comer y no hay otra”, advierte el hombre de mar, al que en el sector conocen como 2l Calbucano”.

Lo suyo es una situación crítica, según advierte, y también la de su hermano mayor, que ha perdido el fruto de un mes de trabajo recolectando el pelillo, alga que en Chiloé es llamada el “oro negro”.

“Estos es un mes de trabajo, unas cien Luquitas que ahora se perdieron. Mi hermano tiene un cáncer al esófago y no cuenta con protección porque llegó caminando al hospital. Esta es la única entrada, pero…”, lamenta.

Similar es la situación del pescador artesanal, Juan Yáñez (52), casado y padre de cuatro hijos, quien tiene su bote atracado a orillas del Río Pudeto, también en el sector “Cancha de los Huasos”, y desde hace dos semanas no ha salido a la mar.

Preocupado, asegura que ya ha debido meterle mano a sus ahorros de años para enfrentar el día a día.

“Esto es triste. Ya se nos acabaron las luquitas y he tenido que echarle mano a los ahorritos, pero resulta que eso no vuelve. El problema, oiga mi amigo, es que pueden darnos 300 o 400 mil pesos, pero ¿y después qué hacemos?”, interpela.

“Yo vivo de la mar, me debo a la mar, y si matan a la mar, me matan a mi también”, advierte el trabajador de mar, bajo una persistente lluvia a orillas del río Pudeto.

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