A un poco más de tres meses que quedan para que los estudiantes de 4º medio y egresados de educación superior rindan la Prueba de Selección Universitaria (PSU), es bueno tener en consideración que es un tiempo prudente para ir prensando como programar las semanas de estudio.

En el último trimestre del año los futuros alumnos de educación superior, suelen agobiarse con la cantidad de materia que esperan aprender o repasar para abarcar todos los contenidos que entran en las pruebas de lenguaje, matemática, ciencias e historia. 

Para llegar preparados de buena forma para el próximo lunes 28 y martes 29 de noviembre, la coordinadora del departamento de orientación del Preuniversitario Pedro de Valdivia, María Eugenia Sandoval, nos da tres consejos para tomar en cuenta. 

1. Objetivos claros de carreras futuras: Antes de entrar de lleno al estudio, es bueno tener más de una opción de carrera universitaria para estudiar, lo que hará que el estudio tenga objetivo y sea más llevadero. 

2. Reconocer asignaturas más débiles: Es bueno saber cuáles son los contenidos de las materias que más le cuesta a los alumnos, para así tomar esos puntos más bajos para ir reforzándolos y hacer un plan de estudio con los tiempos claros. 

3. Fijar metas: Para tener un orden más estructurado se tienen que ir planteando ambiciones a nivel semanal, lo que tiene como objetivo no agobiarse con todo el contenido de estudio y así evitar la procastinación, teniendo un orden sistemático y metas más pequeñas

4. Formas de estudio: Luego de planificar la preparación, es importante tener un estudio activo con la elaboración de estrategias que permitan llevarlo a la práctica con ejercicios, por lo que es recomendable realizar facsímiles para ir midiendo el nivel de avance que se tiene de forma periódica y así evaluar lo aprendido

5. Tiempo de relajación: Si bien es importante planificar el estudio, no se puede estar en estudio 24 horas al días siete días a la semana, porque es necesario tener momentos de ocio para evitar que en las últimas semanas venga el estrés que puede pasar una mala jugada