La gran guerra de esta semana fue entre las empresas Uber y Cabify con el Ministerio de Transportes, al anunciar este último que se multarán y retirarán de circulación los autos de estas empresas por catalogarlos de “ilegales”.

Chile y las personas han cambiado, han sacado la voz y reclaman cuando algo no les parece y así lo han demostrado los últimos días en las redes sociales.

Es impresionante el apoyo que han brindado los usuarios a estas dos empresas de transporte resaltando su calidad en el servicio: más económico y más seguridad, cosa que toda la ciudadanía busca hoy en día, sobre todo cuando un 91% rechaza la gestión en materia de delincuencia de este gobierno.

Pero más allá de eso, acá claramente el gobierno está tomando el camino equivocado. ¿Por qué? Porque lo que el Estado debe hacer es adaptar la regulación para incorporar un servicio moderno y positivo, es decir, facilitar la innovación y no reprimirla. Con medidas como éstas las personas perderán las energías para emprender porque verán que ante un emprendimiento que afecta a un grupo de interés la sanción llegará rápidamente sin hacerse esperar.

Los gobiernos tienen la tarea de velar por los intereses de todos los chilenos , no por los intereses de un sector.

Se argumenta que los Uber y Cabify no tienen un marco regulatorio mientras que los taxis tradicionales tienen un exceso de regulación. Si ese es el caso, la autoridad tiene que reaccionar de forma distinta, con sentido común: revisar la regulación de los taxis tradicionales para flexibilizarla y modernizarla, y al mismo tiempo buscar cuál es la mejor forma de incorporar reglas del juego para este servicio nuevo, moderno y eficiente que aportan empresas como Uber.

Este es un claro ejemplo de que la competencia beneficia directamente a los consumidores. Sí, todos queremos tener más y mejores opciones de transporte, y además más barato, como sucede con Uber y Cabify, pero esa innovación genera que algunos se vean perjudicados como los taxis profesionales.

Siempre la innovación y la creatividad hace que esquemas actuales queden superados por la tecnología y el nuevo conocimiento. ¿Qué hay que hacer? ¿Prohibir la innovación porque algunos se pueden ver afectados? ¿Sancionar o limitar la competencia que genera beneficios para la comunidad? No, lo que hay que hacer es fomentar políticas públicas que animen a los innovadores y a los emprendedores a crear mejores soluciones, a realizar propuestas que nos ayuden a tener mejor calidad de vida.

Para esto último, las reglas del juego son clave. Muchas reglas suelen terminar en industrias que no innovan, que se quedan fijas sin mucho cambio. Eso ha pasado con los taxis, hasta que la competenca invita a los emprendedores a buscar una nueva forma de crear.

Chile va a enfrentar muchos casos como Uber en el futuro, y la pregunta es la actitud con la cual se debe enfrentar. Yo al menos no tengo ninguna duda: bien por la innovación y la competencia, bienvenidos Uber y los innovadores que generan mejoras para todos. Las opiniones expresadas aquí no son responsabilidad de publimetro