El director del Laboratorio Ciudad y Territorio de la Universidad Diego Portales y coordinador de la Mesa por un Nuevo Transantiago, Genaro Cuadros, reflexiona sobre el proceso de rediseño que vive el sistema de transporte capitalino, al cumplirse nueve años desde su implementación en febrero de 2007.

Al respecto, destaca que “no podemos seguir en la disputa entre quienes creen que Transantiago es lo peor del mundo y entre quienes creen que es la única solución. Lo concreto es que tenemos un sistema de transporte público del cual tenemos que hacernos cargo, porque es clave para el desarrollo de la ciudad”. Cuadros es de la idea de una amplia participación en la discusión, “donde a todos los actores involucrados les corresponda incidir en los cambios”.

El proceso de licitación de los nuevos contratos es una oportunidad para cambiar las reglas del juego y exigir mejoras sustantivas en la calidad del servicio que prestarán los operadores a partir de 2018. “Esto puede ser un gran momento para hacer un pacto en torno a Transantiago, para poder dotarlo del nivel y estándar que requieren los usuarios y la ciudad”.

En relación a lo que se requiere modificar, el experto es claro en señalar los aspectos fundamentales: infraestructura y la relación entre usuarios y los trabajadores.

“Una mejor infraestructura evidentemente ayuda al desempeño del sistema. En eso el Gobierno está al debe, pero también los operadores que han sido incapaces de mejorar la infraestructura propia”, destaca, y agrega que es muy importante “mejorar la relación con los usuarios, lo que es el día a día en el sistema, porque ahí hay un espacio muy amplio para mejorar en cuanto a la percepción del sistema”.

Uno de los puntos relevantes de este proceso de licitación es que el Gobierno pretende aumentar el número de operadores, argumentando que de esta manera se facilita la capacidad de gestión y de reacción ante un conflicto. “Es bien difícil ingresar al negocio de Transantiago con las dificultades que el sistema hoy enfrenta. Por consiguiente, pretender que aumente la cantidad de empresas operadoras es complejo y está por verse si será posible concretarlo, porque más bien enfrentas una serie de dificultades para sostener a quienes actualmente están y eso te plantea un dilema”, argumenta.

Finalmente, para el coordinador de la Mesa por un Nuevo Transantiago, lo más importante es no volver a cometer los errores del pasado. “En lo que se equivocaron los dos gobiernos anteriores fue en creer que este es un problema técnico de ingenieros en transporte y eso no es así. Lo que se requiere es una amplia participación de la ciudadanía, de los usuarios, de los municipios que lidian con las externalidades, y de los trabajadores que son en quienes se sostiene el sistema”.