La solicitud para declarar Monumento Nacional al ex Centro de Detención conocido como Clínica Santa Lucía, ubicado en pleno centro de Santiago en calle Santa Lucía 162, fue aprobada en forma unánime por el Consejo de Monumentos Nacionales durante su última sesión de diciembre. En la resolución fue considerada la opinión favorable del propietario, Bienes Nacionales, a través del Ministro Víctor Osorio.

Al adoptar su decisión, los consejeros concordaron en que el inmueble es testimonio de la instalación de un sistema de violación de los derechos humanos por parte de agentes del Estado durante la dictadura militar, siendo usado como infraestructura de apoyo sanitario, médico y logístico de los centros de detención de la Región Metropolitana.

El nuevo espacio de memoria es un reflejo de la historia reciente del país y de la memoria de las víctimas de la represión como política de Estado y su preservación en el tiempo es una contribución a la educación en la promoción de los derechos humanos.

El inmueble, construido en 1934, es obra del arquitecto Alberto Cruz Montt, destacado arquitecto nacional de principios del siglo XX. La construcción de color ocre consta de cuatro pisos y un altillo que conserva la arquitectura del Santiago de los 20.

El inmueble fue una residencia familiar desde la fecha en que fue construida hasta 1972, cuando pasó a la propiedad del Movimiento de Acción Popular Unitaria, hasta septiembre del año 1973, cuando fue confiscado y allanado por la dictadura y utilizado como la Clínica Santa Lucía de la DINA y luego de la CNI. Es administrado por la Comisión Chilena de Derechos Humanos y es propiedad fiscal a cargo del Ministerio de Bienes Nacionales.

Este espacio de memoria posee reconocimiento internacional de la Organización de las Naciones Unidas como Centro de Detención. Y también es reconocido por el Informe de la Comisión Nacional sobre Prisión Política y Tortura, en donde se señala: “Estaba ubicada en la calle Santa Lucía 162. Era una casa antigua, de cuatro pisos, con más de diez piezas; casi sin iluminación natural. Según denuncias, en el último piso, en forma de buhardilla, se mantenían algunas celdas. La principal función de este recinto fue la atención de salud del personal de la DINA y sus familias. Algunos detenidos dijeron que los llevaron a esa clínica para recibir tratamiento luego de haber sufrido tortura. Los testimonios señalan que los detenidos permanecían vendados, amarrados a la cama, constantemente sometidos a amenazas y a presión psicológica. Posteriormente desde aquí eran devueltos a los recintos de origen o trasladados a Cuatro Álamos”.

En el marco de la tramitación del caso fue consultada la opinión del propietario, en este caso al Ministro de Bienes Nacionales, Víctor Osorio, quien respaldó la declaratoria. “Es de opinión de esta cartera de Estado, como propietarios del inmueble, que la Declaratoria como Monumento Histórico impulsada por la Comisión Chilena de Derechos Humanos es conveniente a los intereses fiscales, en virtud de otorgarle una figura de protección de carácter oficial al inmueble, facilitando así su postulación a iniciativas o proyectos de conservación”, indicó el Secretario de Estado.

El Consejo de Monumentos Nacionales solicitará formalmente al Ministerio de Educación la dictación del decreto para que el emblemático inmueble sea Monumento Nacional.

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