El 1 de marzo comienza a regir la nueva ley de inclusión, que entre otras cosas permitirá que 240 mil escolares del país accedan de forma gratuita a la educación. Sin embargo, lo que más ha generado discusión es que a raíz de esta nueva legalidad, los colegios no podrán impedir que los alumnos accedan a clases pese a que no cumplan con el uniforme. 

Ante los comentarios que ello ha generado, la ministra de Educación, Adriana Delpiano, aclaró que la Ley no busca impedir a los establecimientos dictar normas de conducta para sus alumnos, sino más bien garantizar el acceso a la educación de los niños. 

“Efectivamente cuando una familia inscribe a su hijo en un establecimiento adhiere al proyecto educativo de ese establecimiento, lo que ha estado señalando y lo que señala la ley es que por una falta en el uniforme o en algún tema de apariencia no se puede suspender un niño de clases”. 

La autoridad comentó que “existen otras maneras, llamar al apoderado, se hará ver la necesidad, pero lo que no queremos es que los niños pierdan clases por cosas que son absolutamente superfluas”. 

En la misma línea, Delpiano insistió que efectivamente las comunidades escolares tienen derecho a establecer sus normas de conducta “mientras no atente contra el derecho a la educación de los niños. Eso es lo que estamos cautelando”. 

“No es que estemos como ministerio determinando que los niños vayan como quieren, que el que se quiere poner el delantal se lo pone, en fin, hay órdenes internos en los establecimientos que tienen que respetarse. Lo que no consideramos es que se pierda clases, se suspenda a los niños, por cosas que muchas veces no dependen de él, dependen de su familia, es lo que estamos cautivando ”, sentenció la autoridad. 

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