En el marco de la gira presidencial que realiza Michelle Bachelet por Suecia, el ministro de Transportes, Andrés Gómez Lobo, que integra la comitiva de Gobierno, confirmó la concreción de un acuerdo con el gobierno sueco para una colaboración mutua que permita desarrollar un proyecto piloto que impulse la movilidad eléctrica en el transporte público de Santiago, y también en regiones. 

El ministro de Transportes destacó durante la gira que “nos interesa conocer el funcionamiento de distintos modos de transporte sustentables que puedan contribuir a un mejor servicio de transporte público en Santiago, con efectos positivos en materia de descontaminación e incluso, de descongestión de nuestra ciudad”.

En la práctica, lo que representa este acuerdo es la posibilidad de comenzar un diálogo de análisis de manera conjunta para evaluar futuras colaboraciones en el impulso de buses eléctricos en la ciudad, considerando elementos como los equipos de carga, la gestión de tráfico y comunicaciones, las capacidades de investigación y mediciones y la interacción con el medio urbano, entre otros. 

Este compromiso se enmarca también en un acuerdo ya suscrito entre Suecia y Chile, para la cooperación en materia de tecnologías verdes e innovación y desarrollo urbano e infraestructura sustentable.

Desde el Ministerio de Transportes confirmaron también que se espera que la definición de este acuerdo se concrete a más tardar el segundo semestre de 2017.

El experto en transporte sustentable de la Universidad Mayor, Hernán Silva, destaca sobre este anuncio que "el modelo económico con el cual se evalúa la pertinencia de mejorar los buses de Transantiago, ya sea siguiendo la misma lìnea tecnológica actual con las normas Euro V o Euro VI, o cambiar de tecnología a híbrida o eléctrica, sólo considera los costos operacionales y de inversión, lo que es una mirada muy obtusa, ya que no considera todas las externalidades, positivas y negativas, lo que no da espacio para pensar nuevas tecnologías menos contaminates". 

Silva agrega que es necesario "tener una mirada más  amplia para poder comenzar a considerar estas nuevas tecnologías, porque es sabido que los costos de los buses eléctricos son mayores, casi el doble de lo que cuesta hoy un bus diesel, por lo que el Estado de Chile debe dar una primera señal definiendo si va a estar dispuesto a subsidiar este tipo de máquinas". 

En relación a los beneficios que conlleva el uso de estas tecnologías, el experto los califica como "infinitos". Primero, porque "reduces considerablente la contaminación acústica en la ciudad, considerando que el 70% del ruido de la ciudad se debe a los buses, y si incorporas buses eléctricos reduces considerablemnte ese indicador". 

Por otro lado "se disminuye la contaminación local del aire al reducir las emisiones", lo que va en el sentido del compromiso adquirido por Chile con la comunidad internacional recientemente en París, de disminuir un 30% las emisiones al año 2030. 

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