En Chile, se estima en cerca de 4.000 los menores afectados por la Explotación Sexual Comercial Infantil en la actualidad. Sin embargo, esa cifra es una proyección de un estudio de hace más de 10 años, por lo que en ellos no se incorporan otros fenómenos como la Migración con fines de explotación sexual, entre otros.

La situación en el país no deja de ser preocupante en la actualidad. Según datos del Observatorio de Explotación Sexual Comercial en Niñas, Niños y Adolescentes (ESCNNA), impulsado por Fundación San Carlos de Maipo y una red de instituciones colaboradoras, el 47,2% de los niños/as afectados de explotación sexual no asiste a un establecimiento educacional, evidenciando graves consecuencias, no sólo en materia educativa, sino en la carencia de redes de apoyo y protección.

Asimismo, el 8% de los menores presenta consumo problemático de Alcohol y 22% de drogas. No obstante, un porcentaje cercano al 99,1% de los niños/as y adolescentes atendidos en programas del SENAME no vienen de situación de calle. “La mayoría de las víctimas tiene un entorno familiar regular, es un delito que afecta transversalmente más allá del contexto socioeconómico o de exclusión”, explica el ejecutivo.

Según las cifras, la mayor parte de las víctimas son niñas y adolescentes (aproximadamente 80%). Esto según Marcelo Sánchez -gerente general de la Fundación San Carlos de Maipo- esto se produce “debido a que presentan una mayor exposición a factores de riesgo, pero además su entorno le da un sentido de normalización a la explotación sexual, en particular en lo referido a niñas adolescentes a quienes –incluso-  se les tiende a responsabilizar de esto”.

La ESCNNA es la utilización de un menor de 18 años por parte de un adulto para propósitos sexuales a cambio de favores o dinero, hecho que según los especialistas atenta en contra de su normal desarrollo físico y emocional.

En materia de políticas públicas, los programas que existen se enfocan en reparar el daño, logrando una cobertura de un 30% de la población estimada. “Vemos que es de suma importancia la generación de políticas públicas locales y programas preventivos que se enfoquen en generar una alerta temprana con el apoyo de la comunidad y de las organizaciones de base”, acota el gerente general de Fundación San Carlos de Maipo.

Programas preventivos

En el país, dentro de las iniciativas que existen para “combatir” el comercio sexual infantil, la Fundación San Carlos de Maipo  ha implementado el modelo “Comunidades que se cuidan”, que promueve el desarrollo positivo de la infancia, a través de la disminución de factores de riesgo. Dicho sistema, forma coaliciones comunitarias capaces de crear elementos protectores que permitan amortiguar los riesgos existentes y  fortalezcan a la comunidad y a la familia como actores claves en la prevención de este tipo de conductas que exponen a niños y adolescentes.

“Lamentablemente este delito se sumerge en la falta de información actualizada y en el alto porcentaje de afectados que no denuncia. Debemos, como comunidad en su conjunto, visibilizar la situación sin normalizarla, actuar y acompañar a las víctimas, denunciar las redes que operan en nuestro entorno y  sobre todo prevenir, generando factores de protección y apoyo”, enfatiza el ejecutivo.

PB/MC