Manolo y Flaca eran los nombres de los dos leones abatidos el pasado 21 de mayo, luego de que un individuo de 20 años, identificado como Franco Ferrada, ingresara a su jaula en el Zoológico Nacional del Parque Metropolitano de Santiago (Parquemet) con supuestas intenciones de suicidarse. 

Tras el hecho, las críticas nacionales e internacionales cayeron como un balde de agua fría para los funcionarios del Parquemet, quienes debían lidiar con la compleja y triste situación de perder a dos de sus animales y además recibir los cuestionamientos de la opinión pública a través de las redes sociales. 

Muchos grupos animalistas y otros tantos ciudadanos exigen el cierre definitivo de este tipo de recintos, aunque un número importante de la población no conoce la labor de conservación de especies que se realiza en el Zoo Nacional. 

Por ejemplo, bajo los programas de conservación han nacido en el Zoo Nacional pingüinos de Humboldt, ranas de Darwin, flamencos chilenos, cóndores andinos y pandas rojos. Al respecto, el director del Parquemet, Mauricio Fabry, señala que tras la muerte de los leones “las críticas te pueden ayudar a construir nuevas realidades, pero siento que hay muchas críticas desinformadas y muy fuertes, como por ejemplo la falta de empatía con Franco, que es un ser humano, una persona que está enferma”. 

Fabry complementa señalando en que hoy en la sociedad “es muy fácil criticar y no hacerse cargo de los que estoy criticando, siendo demasiado visceral y escuchando muy poco”. Y en relación a las otras labores que cumple el Zoo Nacional, la autoridad destaca que “hoy los zoológicos son fundamentales y gracias a ellos hay especies que se han salvado de la extinción, como el cóndor de California o el hurón de botas negras, por nombrar algunos. Y en nuestro país la situación también es crítica y hoy estamos perdiendo especies que nuestra gente no conoce”.

El Zoo Nacional trabaja desde hace 15 años en la preservación y conservación del cóndor andino a través de un programa binacional entre Chile y Argentina, lo que ha permitido “liberar 130 cóndores en la Cordillera de Los Andes, que es el equivalente a la población silvestre de Venezuela, Colombia, Ecuador y Perú juntas”. 

Además de esto, Chile participa internacionalmente en las reservas genéticas de algunas especies amenazadas de extinción, como el caso del panda rojo que nació hace algunos meses en nuestro país. “Lamentablemente hoy hay demasiadas especies en peligro de extinción y su supervivencia en vida silvestre está asociada a la reproducción en cautiverio”, acota. 

Además de los programas de conservación de especies, el director del Parquemet comenta que el Zoo Nacional rescata más de 560 animales dañados por el hombre al año, “labor que no realiza ninguna otra institución en el país”. Sumado al rol educativo y a la equidad de acceso con un importante número de beneficios para sectores vulnerables de la población.

Fabry concluye que “en un mundo ideal los zoológicos no tendrían ninguna función, pero estamos lejos de un mundo ideal y hoy los zoológicos cumplen un rol social, biológico y educativo que nadie más cumple”.

Para Alejandra Rojas, veterinaria y directora de la ONG Unión de Amigos de los Animales, que trabaja hace 60 años por la defensa de los animales, esta situación debe abordarse en perspectiva y sin disparar críticas gratuitamente: “no es que seamos pro zoológico, pero acá hay programas de conservación que son históricos, como el nacimiento de la primera rana de Darwin en cautiverio, una especie endémica con tremendo peligro de extinción”.

La idea es que esto se transforme en un centro que fomente el rescate, la conservación y el cuidado de los animales en el país, la educación de los niños y el respeto por el medioambiente. “La propuesta de nosotros siempre ha sido que el Zoo viré más hacia un rol de rescate animal y dejar de lado un poco el tema de la exhibición, porque no estamos en contra del zoológico, pero sí del concepto. Creemos que falta mostrar más lo que hace el Zoo Nacional para que la gente conozca bien lo que se hace, como el caso del repoblamiento de cóndores, que ha sido tremendamente relevante”, concluye Rojas.