El director del Pequeño Cottolengo de Rancagua, padre Alvaro Olivares, afirmó este jueves que en todo momento la menor Tania Ivana Osorio Yáñez, fallecida al interior del hogar a los 16 años, estuvo con observación permante, por lo que descartó una negligencia.

"El personal actuó de acuerdo a todos los protocolos. Días antes de su fallecimiento había presentado temperatura, pero el día de su muerte había estado mejor, se decidió mantenerla en el hogar, pero en una de las rondas el paramédico constató su fallecimiento", afirmó Olivares.

La adolescente murió el 15 de junio pasado por un paro cardiorrespiratorio provocado por sus múltiples dolencias, según confirmó Olivares. La menor padecía de microcefalia severa, epilepsia, retardo y desnutrición severa, por lo cual estaba bajo constante observación, agregó.

El Sename presentó una querella el 4 de julio pasado por este deceso, ya que el Pequeño Cottolengo es un Organismo Colaborador Acreditado del Servicio, y la Fiscalía Local de Rancagua inició una investigación.

Además, la fiscalía investiga la muerte de otro menor de 14 años, de nombre Francisco, que estaba internado en ese hogar y que murió en el Hospital Regional de Rancagua, también por paro cardiorrespiratorio.

El Pequeño Cottolengo de Rancagua alcanzó triste notoriedad en 2006, cuando la justicia condenó a 15 años de carcel a su director, el sacerdote Jorge Galaz, por los delitos de violación reiterada y violación sodomítica en contra de dos menores deficientes mentales al interior del hogar.

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