Según diferentes actores sociales, la convocatoria “No + AFP” se ha convertido en todo un hito en la historia reciente de manifestaciones que vive nuestro país. La transversalidad y masividad de la convocatoria de este domingo hablaría de una evolución en la forma en que la sociedad chilena expresa sus demandas. Sin embargo, este no sería un camino que se inicia en las exigencias por el cambio del sistema previsional, sino que acarrearía su logro en experiencias previas vinculadas a otras peticiones, no siempre relacionadas entre ellas.

Para el historiador Gabriel Salazar, estaríamos en presencia de un ciclo muy importante de movilizaciones populares y ciudadanas, mediante las cuales se estaría intentando imponer la voluntad soberana frente a una serie de descontentos con la clase política-empresarial.

“Está apareciendo la organización ciudadana pluriclasista y nacional, parecida a las jornadas de movilización contra la dictadura, que están exigiendo erradicar de raíz una institución que obviamente es propia del capital extranjero”, explicó.

Luis Mesina, convocante a la marcha, sostiene que “este movimiento ha sido capaz de mantener una transversalidad que ha logrado mantener la autonomía del Gobierno y los partidos políticos”.

“Tiene un sello distintivo de las otras movilizaciones y demuestra que ha habido una maduración tremenda del pueblo chileno. Ha diferencia de otras manifestaciones, esta ha sido pacífica pero tremendamente enérgica a la hora de exigir al Gobierno cumplir su mandato con la ciudadanía”, agregó.

Tras el retorno a la Democracia han sido los movimientos estudiantiles quienes se han tomado en mayor cantidad de veces la calle. A partir de demandas específicas como la rebaja del pasaje escolar o la gratuidad de la Prueba de Selección Universitaria (PSU) han avanzado hacia exigencias más complejas como el fin del lucro o el cimiento de un nuevo sistema. Un camino que para la ex dirigenta estudiantil durante el denominado “pinguinazo” de 2006, Karina Delfino, fue difícil de iniciar dado que en un principio “no estaba incorporado en la cultura de nuestro país el tema de las marchas y la generación anterior a la nuestra tenía mucho miedo producto de lo vivido en dictadura”, aseguró.

“Quedaba una sensación de que se salía a marchar sólo para hacer destrozos y no que se hacía por una demanda estratégica. Ahí hay actualmente un cambio cultural muy importante para nuestro país”, expresó.

Para el diputado Giorgio Jackson, presidente de la Feuc durante las manifestaciones de 2011, estos episodios han permitido el tránsito “desde lo individual a lo colectivo”. “Lamentablemente desde chicos se nos ha dicho que cada uno se rasque con sus propias uñas, pero con las movilizaciones esa mentalidad está cambiando. Estamos entendiendo que si luchamos juntos de verdad se pueden cambiar las cosas para mejor”, aseveró.

Un aprendizaje que destaca el actual alcalde de Coyhaique, Alejandro Huala, quien fuera uno de los líderes del movimiento “Tu Problema es mi Problema” en la Región de Aysén. El edil asume que aquellas manifestaciones de 2011 poseían en su génesis una fuerte mezcla entre “espontaneidad y observación por cómo conducían el malestar estudiantes y dirigentes del resto del país”. Aunque aclara que la inciativa se toma al momento en que "el gobierno no da las respuestas que la gente quiere escuchar respecto a demandas muy sentidas y lógicas".

Entre los primeros movimientos que optaron por salir a la calle desde el retorno a la Democracia se encuentra aquel que apela por la despenalización del consumo de cannabis. Nicolás Espinoza, presidente de Moviental, valoró lo ocurrido durante este domingo, mientras destacó el rol de su organización por “abrir un nicho de marchas que no estaban estrictamente ligadas a política ni a la izquierda tradicional”.

“Creemos que lo que se vio este fin de semana fue histórico, ya que es el despertar de una sociedad transversal. El domingo se podía ver a La Dehesa marchando con Cerro Navia. La gente perdió el miedo a marchar”, sostuvo.

Al ser consultada por la pérdida de liderazgo que históricamente ejercieron las organizaciones sindicales en estos movimientos, la presidenta de la Central Unitaria de Trabajadores (CUT), Bárbara Figueroa, afirmó no percibir contradicción “entre lo que es la expresión de movilización de estos días con la acción que organizativamente hemos hecho las organizaciones sociales y sindicales”. Y agregó que muchas de las marchas convocadas en regiones poseían un alto componente sindical, pero dado los rasgos transversales propios de este movimiento “no existe la intención” por reclamar protagonismo.  

Pese a la evolución que habrían adquirido las manifestaciones sociales, Salazar no muestra mucho optimismo ni le otorga poder resolutivo a estas marchas.

“El problema es que nos estamos movilizando como bola de nieve, entran unos, salen otros después, otros más tarde, y estamos todos saliendo de a uno. El problema es que tenemos que asociarnos todos juntos, operar como un sólo actor nacional, no como actores sectoriales en la calle”, sentenció.

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