Independiente de la carrera que quieras estudiar, es importante considerar que en Chile  hay distintos tipos de instituciones de Educación Superior a las que podrías ingresar: Universidades, Institutos Profesionales (IP) y Centros de Formación Técnica (CFT). La diferencia está dada principalmente por el tipo carreras que imparten y los grados académicos que pueden entregar. Además, cada una tiene sus propios mecanismos de ingreso. En las universidades tradicionales, por ejemplo, se utiliza el puntaje PSU como método de selección de los postulantes. Otros se fijan en las notas o sólo piden la PSU rendida, pero no se fijan en el puntaje. 
 
Actualmente en Chile hay 162 instituciones de educación superior: 60 universidades, 44 institutos profesionales y 58 centros de formación técnica repartidos por todo el país. 
 
Las universidades pueden dictar carreras técnicas y profesionales, pero imparten fundamentalmente carreras profesionales que duran entre 8 y 10 semestres (4 ó 5 años). Además, son las únicas instituciones que pueden otorgar grados académicos (licenciado, magíster y doctor). De ahí que sólo en las universidades se puede estudiar un posgrado después de terminar la carrera (magíster o doctorado).
 
De las 60 Ues que hay en Chile, 25 pertenecen al Consejo de Rectores, son las llamadas universidades tradicionales, y otras 35 son universidades privadas. Según el Servicio de Información de Educación Superior (SIES), de Mineduc, en su conjunto congregan cerca de 645 alumnos de pregrado (57,9% del total de la matrícula).
 
Un dato a tener en cuenta es que si bien tanto las universidades como los institutos profesionales pueden impartir carreras profesionales, y otorgar títulos profesionales, existen 18 títulos definidos por ley que sólo pueden ser entregados por las universidades, ya que requieren obtener en forma previa el grado académico de licenciado. Por lo que si deseas estudiar alguna de esas carreras, debes saber que sólo puedes hacerlo en una universidad. 
 
En el caso de los IP, dictan carreras profesionales y técnicas de nivel superior como las universidades, pero a diferencia de ellas no pueden entregar grados académicos. La mayoría de las carreras profesionales que se imparten en IP tienen una duración de 8 semestres (4 años), y las de nivel técnico entre 4 y 6 semestres (2 a 3 años). En los 44 IP que hay en Chile estudian 325 mil alumnos, casi el 30% del total de la matrícula total según el SIES.
 
Por último, están los CFT, que  ofrecen solamente carreras técnicas de nivel superior. La mayoría de sus programas duran entre 4 y 6 semestres (2 y 3 años). En este tipo de instituciones, se advierte en el SIES de Mineduc, estudian unos 144 mil alumnos (13,2% de la matrícula total del sistema).
 
En qué debes fijarte
La oferta es amplia, por eso el llamado es a informarse antes de elegir. Averiguar si está acreditada, la calidad de sus docentes, hace cuánto se dicta la carrera que te interesa, cuántos alumnos se titulan cada año… Estos son algunos de los aspectos que deberías considerar, y que puedes conocer en el Buscador de Instituciones del portal www.mifuturo.cl de Mineduc, que posee la información oficial de todo el sistema.
 
Conocer la calidad de los programas que ofrece cada institución no es fácil. Un buen indicador es ver si está acreditada por la Comisión Nacional de Acreditación, y por cuantos años. La  CNA puede acreditar a una institución por diferentes períodos, entre 1 y 7 años. Mientras más años de acreditación tiene la institución se estima que posee mejores mecanismos de aseguramiento de calidad. La acreditación es vital si necesitas ayuda para financiar tu carrera. Recuerda que si quieres postular a una beca del Estado es requisito básico que la institución donde te vas a matricular esté acreditada al momento de tu ingreso. 
 
Junto con la acreditación, hay considerar también otros factores al momento de decidir dónde estudiar. La calidad de una casa de estudios no necesariamente tiene relación con la publicidad que genera o el número de programas que imparte. Se debe considerar el prestigio de la institución y sus planes de estudio, el nivel académico de los profesores, disponibilidad de recursos de apoyo a la docencia y si tiene vínculo con instituciones destacadas en el extranjero para posibles intercambios o perfeccionamiento futuro. Asimismo, es importante tener en cuenta los beneficios estudiantiles que ofrece. Si cuenta con tutorías de apoyo al rendimiento académico o programas de nivelación de competencias. Si entrega becas institucionales y de alimentación o posee atención médica para sus alumnos. Si posee orientación laboral, bolsas de trabajo, talleres de emprendimiento o convenios con empresas para prácticas profesionales o técnicas. Todo eso pesa al momento de elegir.
 
Independiente de tu elección es importante saber que la educación superior es una gran palanca de movilidad social, que puede mejorar tus perspectivas de desarrollo personal y profesional. En ese sentido, se estima que los jóvenes que estudian una carrera universitaria a futuro ganan entre 2 y 3,5 veces más que aquellos que sólo terminan la enseñanza media, y que quienes se titulan de una carrera técnica de nivel superior (2 años) ganan 1/3 más que aquellos que no estudian.