La tarde de este lunes la mujer que fue brutalmente golpeada y a la que le arrancaron los ojos en Coyhaique, será sometida a una intervención para reconstruir su rostro.

La operación, que podría extenderse por cerca de cuatro otras, busca reparar las fracturas que Nabila Rifo sufrió en la órbita de su ojo derecho, y en su mandíbula.

Un procedimiento justo el día en que se conoció cómo fueron las últimas horas de la madres de cuatro hijos, antes de ser atacada por Mauricio Ortega, quien hasta ese minuto era su pareja.

De acuerdo con el relato que reproduce radio Bío Bío, los amigos que estaban reunidos con Ortega no creyeron que sería capaz de cumplir con la promesa de matar a la mujer que había hecho.

Era una noche fría en Coyhaique, como de costumbre y para calentar el cuerpo tomaron whisky y ron. Y en medio de esos tragos, de un par de bailes y algo para comer se desató la discusión.

“Me cagaste con la plata y el auto”, lo emplazó ella, quien recibió de vuelta un “no seas mal agradecida, te tengo el refrigerador lleno, maraca” de parte de Ortega. Pelea que se llevó a cabo en presencia de un grupo de amigos.

Ese mismo grupo que reconoció posteriormente que los malos tratos entre ambos eran cosa frecuente. Sin embargo nunca pensaron que el desenlace de esa pelea iba a ser fatal.

La pelea siguió escalando en violencia y Ortega estaba más enojado que en otras oportunidades, tanto que incluso fue capaz de destruir la lavadora con sus manos.

Los hijos de la pareja fueron testigos, como quedó de manifiesto en un mensaje de Whatsapp enviado a un familia. “Están peleando y le está gritando garabatos muy feos a mi mamá, tía, Venga a buscarnos”, decía el mensaje.

Los niños fueron sacados de la casa, y trasladados a la vivienda de su abuela.

Pasó el tiempo y a las 04:00 horas el desenlace estaba escrito: “te voy a matar, conchetumadre” le dijo a Nabila.

Los amigos trataron de calmarlo y lograr que se fuera. Eso trató, pero al llegar a su auto, otro vehículo le impedía el paso, por lo que se devolvió.

Los amigos comenzaron a irse, y pese a que la fiesta llegaba a su fin la discusión de la pareja no terminaba.

De acuerdo con el relato de testigos, Nabila corrió por la calle gritando de dolor. Gritos que fueron escuchados por un joven de 17 años que se encontraba junto a sus amigos y que decidió llamar a Carabineros.

Volvió a llamar y en su relato explicó que un hombre se encontraba de rodillas atacando a una mujer, moviendo sus brazos de arriba a abajo. El joven comentó que aunque el hombre se había ido del lugar, regresó para seguir pegándole, hasta que finalmente la abandonó.

El rostro de la mujer quedó irreconocible y el adolescente shockeado por la situación debió abandonar la ciudad.

Ahora, la mujer se encuentra a la espera de una cirugía que pueda reparar en algo los daños causados y Ortega, en prisión preventiva imputado por femicidio frustrado por el ataque ocurrido la madrugada del 14 de mayo.

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